El avance del oso pardo en la provincia de León sigue dejando episodios cada vez más cercanos a núcleos habitados. El último se ha producido en la localidad de Pandorado, en el valle de Omaña, donde un ejemplar accedió a una finca particular y mató a un perro de caza, según ha denunciado su propietario a León Noticias.
El ataque se produjo en la madrugada del pasado 15 de abril, dentro del propio recinto de la vivienda, en un contexto en el que los encuentros con estos animales son cada vez más frecuentes en la zona. Antes del suceso, el propietario ya había detectado la presencia del oso en las inmediaciones, lo que confirma que el plantígrado llevaba tiempo merodeando por la zona en busca de alimento.
Un ataque de madrugada dentro de la finca
Según el relato del afectado, el incidente tuvo lugar en torno a las 4:30 horas. Una hora antes, había conseguido grabar al animal cerca de unas colmenas situadas en las proximidades de su propiedad. «Había niebla y solo se le veían los ojos intentando entrar», explicó.
El perro, un teckel utilizado para la caza, se encontraba en el exterior de la vivienda, dentro de la finca, cuando fue atacado. A la mañana siguiente, el dueño solo encontró restos evidentes del suceso. «Lo único que encontramos fue mucha sangre y un excremento de oso unos metros más allá», relató. El animal también habría intentado acceder a un gallinero cercano, lo que refuerza la hipótesis de que estaba buscando alimento en la zona.
De los colmenares a los animales domésticos
El ataque no se produce de forma aislada. En los días previos ya se habían registrado daños en colmenas de fincas cercanas, un tipo de incidente habitual en zonas con presencia de oso pardo. De hecho, uno de los apicultores afectados había instalado un pastor eléctrico tras sufrir ataques anteriores. Sin embargo, este episodio supone un salto cualitativo. «Nunca pensé que fuese a atacar a un perro», reconoció el vecino, evidenciando la sorpresa ante un comportamiento poco habitual en estos animales.
Además, según explicó, en jornadas recientes se han producido ataques similares en localidades próximas como Villarín y Bonella, lo que apunta a una mayor actividad de estos ejemplares en la comarca.
Falta de medidas y dificultades para proteger las fincas
Tras comunicar lo ocurrido, el propietario critica la respuesta recibida por parte de la administración. «Me dijeron que no hay un protocolo establecido para animales domésticos, que harían un informe y que tendría que denunciar a la Junta mediante un abogado. Es vergonzoso», aseguró.
El afectado también expone las dificultades para proteger explotaciones de gran extensión. En su caso, la finca está parcialmente cerrada, pero abierta hacia el monte, lo que hace inviable instalar sistemas de protección en todo el perímetro. «No puedo electrificar ni vallar el monte porque la finca ocupa muchas hectáreas», explicó al citado medio.
Pese a todo, el vecino defiende la presencia del oso en el territorio, aunque considera que la convivencia requiere más apoyo. «Estoy de acuerdo con el oso, pero necesitamos facilidades. Hay un espacio incompatible para los dos», concluyó.
