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Detectan tres nuevos focos de peste porcina africana en Cataluña y ya son 23 con 103 jabalíes infectados

Un jabalí hoza en el suelo. © Shutterstock

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha actualizado este 29 de enero la situación de la peste porcina africana (PPA) en jabalíes silvestres en Cataluña, confirmando la detección de tres nuevos focos secundarios desde la última comunicación oficial, fechada el 23 de enero. Los hallazgos se han producido dentro del área considerada de alto riesgo, delimitada en un radio de seis kilómetros alrededor de los primeros casos detectados.

En total, los nuevos focos corresponden a 18 jabalíes hallados muertos, lo que eleva a 23 el número total de focos confirmados hasta la fecha, de los cuales tres son primarios y 20 secundarios. El balance acumulado alcanza ya los 103 casos positivos en fauna silvestre, todos ellos concentrados en el nordeste peninsular.

Además de los positivos confirmados, los servicios veterinarios han analizado 833 animales, cuyos resultados han sido negativos a PCR. De ellos, 468 fueron capturados y 365 procedían de actuaciones de vigilancia pasiva, principalmente cadáveres completos o restos localizados en el medio natural dentro y alrededor de la zona afectada.

La situación mantiene activado un amplio dispositivo de control y seguimiento, con especial atención a la detección temprana de nuevos casos y a la contención del avance del virus.

Refuerzo de la búsqueda de cadáveres y control poblacional

Las autoridades continúan con intensas labores de búsqueda de jabalíes muertos en el área afectada, una de las herramientas clave para conocer la evolución real de la enfermedad. Paralelamente, se están llevando a cabo actuaciones para reducir las densidades de jabalí en las zonas de menor riesgo próximas al foco principal.

Estas actuaciones se apoyan fundamentalmente en el uso de trampas de captura y en controles poblacionales ejecutados por personal específicamente formado y siempre bajo la supervisión de la autoridad competente. El objetivo es minimizar los desplazamientos de animales y, con ello, el riesgo de dispersión del virus hacia nuevas áreas.

De forma complementaria, se ha intensificado el análisis de ejemplares para descartar la presencia de la enfermedad en puntos sensibles del territorio, reforzando así la vigilancia epidemiológica.

Vallados, corredores y bioseguridad

Otra de las líneas de trabajo prioritarias es el refuerzo de las medidas de aislamiento. Se están aprovechando infraestructuras existentes, como carreteras y vías férreas, para crear barreras físicas que limiten los desplazamientos de los jabalíes. En este contexto, ya se ha asegurado una segunda línea de contención en torno a Collserola, utilizando las autopistas AP-7 y A-2, así como otras vías hacia el norte apoyadas en la red ferroviaria de Cercanías.

Para cerrar los puntos más vulnerables, se han identificado 180 pasos de riesgo en los que se han instalado vallados anclados al suelo, pasos canadienses o superficies enrejadas. Estas soluciones permiten el tránsito de personas y vehículos, pero impiden el cruce de fauna silvestre.

En paralelo, los Servicios Veterinarios Oficiales mantienen controles estrictos en las 57 explotaciones situadas dentro de la zona infectada, verificando las medidas de bioseguridad y reforzando la vigilancia pasiva. Hasta el momento, no se han detectado signos clínicos compatibles con la enfermedad en ninguna de ellas.

Las autoridades recuerdan que la PPA no es una enfermedad zoonósica y que no supone riesgo para las personas, pero insisten en la necesidad de mantener un alto nivel de alerta y comunicar de inmediato cualquier sospecha tanto en jabalíes silvestres como en explotaciones de porcino.

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