Neré, el oso pardo más viejo conocido de los Pirineos, ha vuelto a aparecer ante una cámara de fototrampeo después de superar un nuevo invierno. El ejemplar, nacido en 1997 y que ya ha alcanzado los 29 años, fue grabado el pasado 7 de mayo a las 20:07 horas en Bordes-Uchentein, una localidad situada en el departamento francés de Ariège.
Las imágenes han sido difundidas por la Red del Oso Pardo —Réseau Ours Brun o ROB, por sus siglas en francés—, el dispositivo coordinado por la Oficina Francesa de Biodiversidad encargado del seguimiento de esta especie en los Pirineos franceses. En la grabación, el veterano macho aparece junto a uno de los árboles utilizados habitualmente por estos animales para dejar señales olfativas. Neré se aproxima al tronco y se frota contra la madera, un comportamiento relacionado con el marcaje y que también puede ayudar a los osos a desprenderse del pelaje invernal.
El ejemplar presenta una apariencia aparentemente saludable para su avanzada edad, aunque las imágenes no permiten determinar por sí solas cuál es su estado físico exacto. La filmación confirma, en cualquier caso, que ha superado otro periodo de hibernación y continúa activo en la cordillera.
Más de 680 indicios de osos en siete meses
La observación de Neré aparece recogida en el último boletín de la Red del Oso Pardo, publicado en agosto con los resultados de los trabajos realizados entre enero y julio de 2026. Durante esos siete meses, los técnicos y colaboradores recopilaron 685 indicios indirectos de la presencia de osos en la vertiente francesa de los Pirineos.
Los registros se repartieron por los seis departamentos pirenaicos franceses: Ariège, Aude, Alto Garona, Pirineos Atlánticos, Altos Pirineos y Pirineos Orientales. Entre los indicios recopilados figuran huellas, pelos, excrementos, rastros genéticos, imágenes obtenidas mediante cámaras automáticas y daños atribuidos a la especie. Una parte de estos datos procede de los recorridos realizados por los integrantes de la red en las áreas donde está constatada la presencia del oso. En total, 45 itinerarios diferentes permitieron reunir 141 indicios durante el periodo analizado.
El fototrampeo volvió a desempeñar un papel fundamental. La red mantuvo instaladas 52 cámaras automáticas, muchas de ellas orientadas hacia árboles utilizados por los osos para marcarse y comunicarse. Estos dispositivos recopilaron 194 series de fotografías y vídeos, entre ellas la que ha permitido confirmar la supervivencia de Neré.
Las grabaciones muestran ejemplares de distintas edades acercándose a los troncos, olfateándolos, rascándose o frotando su cuerpo contra la madera. En algunos casos aparecen también hembras acompañadas por sus crías.
Siete camadas y al menos doce oseznos
El seguimiento realizado durante la primera mitad de 2026 permitió detectar, además, un mínimo de siete camadas diferentes y doce oseznos nacidos este año en los Pirineos franceses. Cuatro de las camadas fueron localizadas en Ariège y otra en Alto Garona. La observación más reciente incluida en el boletín se produjo el 11 de julio. Los análisis genéticos pendientes deberán ayudar a identificar a algunas de las hembras y a determinar si existen más camadas de las inicialmente diferenciadas.
Estas cifras son provisionales. El seguimiento de la población se prolonga durante todo el año y la identificación individual de los osos depende de la combinación de fotografías, vídeos, rastros y muestras biológicas. Los resultados definitivos correspondientes a 2026 no se conocerán hasta la publicación del informe anual.
Un oso nacido en 1997
Neré nació durante el invierno de 1997. Es hijo de la osa Ziva y de Pyros, uno de los machos eslovenos introducidos en los Pirineos dentro del programa de reforzamiento de la población.
Su longevidad resulta excepcional para un oso pardo en libertad. Por este motivo, cada nueva observación adquiere especial relevancia para los equipos que siguen una población cuyos ejemplares se desplazan entre Francia, España y Andorra.
En abril de 2025, cuando tenía 28 años, agentes de Medio Ambiente del Conselh Generau d’Aran ya habían confirmado su presencia mediante trampeo fotográfico. El organismo aranés explicó entonces que el ejemplar había dejado indicios en distintos lugares de la cordillera durante el año anterior.
Desde 2022, Neré ha sido detectado con cierta regularidad en diferentes zonas del Pirineo. Las nuevas imágenes tomadas en mayo demuestran que, casi tres décadas después de su nacimiento, continúa desplazándose por las montañas.
Una pieza importante en la genética de la población
Además de por su edad, Neré ocupa un lugar relevante en la historia reciente del oso pardo pirenaico. Su actividad reproductora contribuyó a ampliar la diversidad genética de una población en la que Pyros dominó durante años buena parte de los apareamientos.
Según los datos divulgados por la Generalitat de Catalunya y el Conselh Generau d’Aran, a Neré se le atribuyen ocho crías desde 2004. Entre ellas figuran varios oseznos nacidos de sus cruces con la osa Bambou. Esta aportación resulta especialmente importante en una población procedente de un número reducido de ejemplares fundadores. Una baja diversidad genética puede aumentar el riesgo de endogamia y comprometer la capacidad de adaptación de la especie a largo plazo.
Durante 2025 se recopilaron 3.287 indicios en el conjunto de los Pirineos y fueron identificados al menos 108 osos diferentes. La población total se estimó entre 109 y 143 ejemplares, aunque estos cálculos deberán actualizarse cuando finalice el seguimiento correspondiente a 2026. La nueva aparición de Neré no solo confirma la supervivencia de un animal excepcionalmente longevo. También permite volver a observar a uno de los machos que más ha contribuido a la recuperación reciente del oso pardo en la cordillera pirenaica.
