La presión de las grandes tecnológicas sobre el mundo rural ya no se limita a comprar suelo industrial o levantar gigantescos complejos logísticos. En Kentucky, una familia dedicada desde hace generaciones a la ganadería ha decidido plantar cara a una oferta multimillonaria que habría cambiado su vida para siempre. Pero ni 26 millones de dólares han bastado para convencerles de desprenderse de sus tierras.
La historia llega desde el condado de Mason, en el norte de Kentucky (Estados Unidos), donde la familia Huddleston lleva décadas criando ganado en una finca de unas 1.200 acres —cerca de 485 hectáreas— cuyos productos abastecen a numerosos hogares de la región. Allí apareció hace un año una empresa vinculada al sector tecnológico con una propuesta difícil de imaginar para la mayoría de agricultores y ganaderos: comprar unas 900 acres de terreno para construir un gigantesco campus de centros de datos.
Según informó la cadena estadounidense WXIX, la compañía —cuyo nombre no ha trascendido— pertenece al grupo de las Fortune 100, es decir, una de las mayores empresas del país. El proyecto implicaría recalificar 28 propiedades y ocupar más de 2.000 acres de terreno. Pero la respuesta de Ida Huddleston fue inmediata. «Le dije: “No, lo mío no tiene precio”. Lo que tengo aquí quiero dejarlo en herencia. Dios me dijo que debía conservarlo mientras estuviera viva y después pasarlo a la siguiente generación», declaró la mujer.
«El dolor de pensar que esta tierra desaparezca»
La negativa de la familia no tiene que ver únicamente con el apego sentimental a la finca. También temen el impacto ambiental y agrícola que podría provocar una infraestructura de este tamaño en plena zona rural. Delsia Bare, hija de Ida Huddleston, reconoció el sufrimiento que les provoca siquiera imaginar la desaparición de la explotación familiar. «La angustia de pensar que esta tierra podría desaparecer es lo primero que siento. Literalmente noto un dolor en el pecho, justo donde está el corazón», aseguró.
La familia teme que el macroproyecto termine dañando los sistemas de agua, sobrecargando la red eléctrica y destruyendo de manera irreversible uno de los terrenos agrícolas más fértiles de la zona. Para ellas, el dinero no compensa perder un legado construido generación tras generación.
La historia ha generado un enorme debate en la comunidad local porque el Ayuntamiento de Maysville sí ve en el proyecto una oportunidad económica histórica para la comarca. Matt Wallingford, administrador municipal de la ciudad, explicó que el complejo generaría más de mil empleos en construcción durante un periodo de entre ocho y diez años, además de más de cien puestos de trabajo fijos con salarios medios cercanos a los 100.000 dólares anuales.
El avance de los centros de datos sobre el campo
El auge de la inteligencia artificial y de los servicios digitales está disparando la construcción de centros de datos en numerosos países. Estas instalaciones necesitan enormes cantidades de electricidad, agua y suelo, algo que cada vez provoca más conflictos con propietarios rurales y agricultores.
Wallingford aseguró que el proyecto contempla un sistema cerrado de agua para evitar riesgos de contaminación y que la empresa asumiría el coste de levantar una segunda planta eléctrica sin repercutir gastos a los contribuyentes. «No habrá ninguna subida en la factura para quienes reciben electricidad de la cooperativa RECC», afirmó.
Sin embargo, la familia Huddleston mantiene firme su postura. Ida recuerda constantemente el vínculo que la une a la finca familiar y a su marido fallecido, quien construyó la vivienda en la que todavía reside. «Él sigue aquí conmigo todo el tiempo y me dice lo que tendré que hacer al día siguiente en la granja, exactamente como le habría gustado. Era una persona extraordinaria», dijo emocionada.
Ni ella ni su hija contemplan vender. Aseguran que seguirán luchando para impedir que las tierras terminen convertidas en un gigantesco complejo tecnológico, en una decisión que muchos ya consideran toda una lección frente a la especulación y la presión de las grandes empresas sobre el mundo rural.
