El pasado 31 de enero, el municipio valenciano de Chiva fue escenario de una jornada muy especial para la llamada gran familia ‘MC’, un grupo de mujeres cazadoras que desde hace un año celebra encuentros por distintos puntos del país. Esta vez, la cita tenía sabor valenciano y estaba impulsada por dos hermanos de la localidad, Antonio y Laura Malea, que lograron implicar a su propio coto para hacerlo posible.
La idea surgió tras conocer hace casi un año a este grupo de mujeres venidas de diferentes comunidades autónomas. Desde entonces, han compartido temporada, experiencias y monterías en lugares como Gerona o Alicante. Faltaba Valencia en el calendario y Chiva fue el enclave elegido.
La víspera, el 30 de enero, las participantes comenzaron a llegar desde distintos rincones de España. La cena y el alojamiento compartido sirvieron para ponerse al día, abrazarse y calentar motores antes de la jornada cinegética.
A las 8:00 horas del día 31, todas estaban ya en el campo de tiro de Chiva, punto fijado para realizar el sorteo de puestos. La mañana amaneció con mucho aire, pero eso no restó entusiasmo a una jornada que, más allá del resultado, tenía un marcado carácter de convivencia.
Una montería para reforzar la familia MC
La montería de Chiva era la tercera gran cita de la temporada para este grupo de mujeres cazadoras. Tras las celebradas en Gerona y Alicante, el encuentro valenciano se esperaba con especial ilusión. No era solo una jornada más en el calendario, sino la oportunidad de consolidar un proyecto que no deja de crecer.
Las propias participantes insisten en que lo más importante de estas citas es el ambiente. Subrayan que lo verdaderamente especial es reunirse, compartir campo y experiencias y, sobre todo, «sacar de aquí nuevas monteras». Ese espíritu quedó patente durante toda la jornada.
El viento obligó a extremar precauciones y complicó algo el desarrollo del día, pero nadie quiso quedarse en casa. El monte se convirtió en el escenario de una convivencia que trascendía lo puramente cinegético. Fotografías, risas y abrazos marcaron una jornada que quedará en la memoria del grupo.
Bautizos y nuevas incorporaciones
Uno de los momentos más emotivos del día fue el bautizo de dos nuevas integrantes. Saray y Patricia fueron las protagonistas de ese rito simbólico que marca la integración en la familia MC. Además, tras este encuentro, varias mujeres decidieron unirse al grupo, prueba del tirón que está teniendo la iniciativa.
Laura y Antonio Malea destacan que nada de esto habría sido posible sin la implicación de las propias participantes y del Club de Cazadores de Chiva, cuyos socios colaboraron en la organización. Aseguran que repetirían la experiencia «una y mil veces más».
Ambos han querido agradecer también el apoyo de todas las personas colaboradoras y participantes. La montería de Chiva no fue solo una jornada de campo. Fue, sobre todo, la confirmación de que el papel de la mujer en el mundo cinegético sigue creciendo con fuerza y personalidad propia.
