Hay situaciones que, por mucho que se haya pisado monte, no entran en los planes de ningún esperista. El protagonista de este vídeo se encontró cara a cara con un jabalí mientras revisaba tranquilamente un comedero, convencido de que aquella tarde no merecía la pena quedarse. Lo que ocurrió después quedó grabado y acabó arrancando carcajadas a miles de aficionados.
El cazador se encontraba comprobando el estado del puesto y del maíz que había echado días antes para las esperas nocturnas. En el vídeo, grabado por él mismo y difundido en redes sociales, explicaba que la lluvia había caído con fuerza y que los animales no habían entrado al comedero. Todo parecía rutinario… hasta que dejó de serlo.
Mientras grababa el escaso consumo del cebo, un ruido rompió la calma. Segundos después, un jabalí macho apareció en escena y se dirigió sin titubeos al lugar, ajeno —o eso parecía— a la presencia humana.
Un encuentro inesperado en el comedero
«Mira quillo, fíjate cómo cae agüita. Lo dejé todo cebado. Iba a hacer la espera, pero entró aquí agua a tope, como se puede ver, cayendo agua, y no merece la pena», relataba el cazador mientras mostraba el terreno empapado. De repente, su tono cambió por completo al detectar movimiento entre la vegetación.
«H… ¡el guarro!, ¡el guarro!, os lo voy a grabar», exclamaba cuando el animal accedía al comedero y comenzaba a comer incluso de la espuerta que llevaba consigo. La sorpresa dio paso a la incredulidad al comprobar la cercanía del jabalí y su absoluta tranquilidad.
«Mira. Mira. ¡Mira qué guarro! ¡Y yo cebando!», añadía, todavía sin asimilar lo que estaba ocurriendo. El momento culminaba con una confesión que terminó de convertir la escena en viral.
«La escopeta en el coche»
«No me lo puedo creer, quillo. Que se me echa encima y yo cebando, y la escopeta en el coche. Esto es de locos», lamentaba mientras se refugiaba tras un arbusto y seguía grabando al animal, que continuaba rebuscando comida sin inmutarse.
@martintoribiomora0 ♬ sonido original – caza critofer
La escena llamó especialmente la atención por el comportamiento del jabalí, excesivamente confiado para tratarse de un entorno cinegético abierto. En ocasiones, este tipo de actitudes se asocian a ejemplares habituados a la presencia humana o a zonas con alta densidad de animales.
