Icono del sitio Revista Jara y Sedal

Miles de zorzales entran en bandadas por la costa de Cataluña en el primer gran paso migratorio del año

Zorzal en vuelo. © Shutterstock

La costa catalana ha amanecido este 13 de octubre con el cielo lleno de alas. Durante la noche y a lo largo de toda la mañana, los censadores de la Federación Catalana de Caza están siendo testigos de uno de esos movimientos que solo se ven unas pocas veces por temporada: bandos de zorzales cruzando sin pausa el litoral, en lo que todo apunta a ser el primer gran golpe migratorio del otoño.

Para entender el entusiasmo que despierta esta noticia entre los aficionados a la caza del zorzal, hay que mirar el calendario y el mapa. Cada año, cuando el frío empieza a apretar en el norte y centro de Europa, millones de zorzales emprenden viaje hacia el sur buscando frutos y temperaturas más suaves. España, y en particular su fachada mediterránea, es uno de los grandes destinos de esa migración, y la llegada de los primeros bandos importantes se vive como un acontecimiento en el calendario cinegético.

Zorzales de noche y de día, sin tregua

El propio movimiento de aves comenzó durante la noche y, lejos de detenerse con la salida del sol, ha continuado durante toda la mañana. Fran Valverde, responsable de censos de la Federación Catalana de Caza y colaborador de la Fundación Artemisan, resumía así la jornada a Jara y Sedal: «Hoy 13 de octubre ha habido una buena entrada de zorzales por la costa catalana, tanto de noche como de día». Valverde explicaba que, pasadas las diez y media de la mañana, las aves seguían pasando.

La imagen que describe Valverde —zorzales entrando sin descanso durante casi doce horas— es precisamente la que convierte a los censadores en los primeros testigos de cada temporada. Son ellos quienes, puesto fijo tras puesto fijo, cuentan bandos, anotan horarios y dan la voz de alarma cuando el paso se incrementa. Valverde lo resumía con una expresión que define bien el ambiente de estos días: los censadores catalanes «se vuelven locos» cuando se topan con una entrada como esta.

El trabajo discreto de los censadores del Proyecto Zorzales

Detrás de este aviso hay mucho más que entusiasmo. Los censadores del equipo catalán forman parte del Proyecto Zorzales, la iniciativa de ciencia ciudadana impulsada por Mutuasport y dirigida por la Fundación Artemisan, con la colaboración de la Real Federación Española de Caza y sus federaciones autonómicas. El proyecto lleva varias temporadas recopilando censos a pie, datos de capturas en jornadas de caza y recuperaciones de anillas para conocer mejor la distribución, la abundancia y las rutas migratorias de las cuatro especies de zorzales que se cazan en España: el común, el alirrojo, el charlo y el real.

El trabajo tiene recorrido. En sus primeros años de actividad, el proyecto ha contado ya con más de 2.500 cazadores colaboradores repartidos por todo el país, que han aportado información de miles de jornadas de caza y de censos desde puesto fijo, además de cientos de recuperaciones de anillas que permiten reconstruir el viaje de estas aves desde sus zonas de cría en el norte y centro de Europa. Esa red de colaboradores es la que permite poner cifras y contexto a jornadas como la vivida este 13 de octubre en la costa catalana, aunque el balance definitivo de esta entrada concreta tendrá que esperar a que se recopilen y contrasten los registros de los distintos puntos de observación.

Por qué esta noticia entusiasma tanto a los aficionados

La caza del zorzal mueve algo distinto entre los aficionados a la caza menor en España. No es solo una modalidad más: para muchos cazadores de puesto fijo, los primeros avisos de entrada masiva son la señal que llevan semanas esperando desde el fin de la media veda. Los zorzales que llegan a España proceden de zonas tan dispares como las Islas Británicas, Escandinavia o el este de Europa, y recorren miles de kilómetros antes de posarse en olivares, encinares o viñedos españoles, donde encuentran el alimento que escasea en sus lugares de origen durante el otoño y el invierno.

España recibe cada temporada una parte muy relevante de la población europea de estas aves. Solo del zorzal común se calcula una población invernal que puede superar los cinco o seis millones de ejemplares en territorio español, y en los cotos nacionales en torno al 70% de los zorzales observados corresponden a esta especie, frente a un 25% de alirrojos y apenas un 5% repartido entre charlos y reales. Son cifras que ayudan a entender la magnitud del fenómeno que arranca estos días, aunque el número exacto de aves que entraron por la costa catalana este 13 de octubre todavía está por determinar con los conteos consolidados.

La costa mediterránea, de hecho, es uno de los dos grandes corredores migratorios reconocidos para esta especie en la Península, junto a la ruta que entra por el País Vasco y Navarra desde la costa atlántica francesa. La Federación Catalana de Caza ya había compartido antes imágenes nocturnas captadas con visión térmica que mostraban bandos de aves migratorias cruzando el cielo catalán en formación, un adelanto de lo que los censadores venían anticipando para estas fechas.

Para los titulares de cotos zorzaleros, guardas y cazadores de puesto fijo, cada aviso como el de este 13 de octubre tiene una traducción muy concreta: toca revisar puestos, comprobar reclamos y prepararse para unas jornadas que, si el paso se mantiene con esta intensidad, pueden marcar el arranque de una temporada especialmente animada. La jornada queda además recogida en el vídeo que acompaña a esta noticia, con las imágenes del movimiento registrado en la costa catalana mientras los censadores seguían pendientes del cielo.

Salir de la versión móvil