La escena tuvo lugar en la costa de Muxía, en plena Costa da Morte, uno de los escenarios más exigentes del litoral gallego. Allí, Carlos Grille, un joven de 20 años dedicado a la creación de contenido de pesca deportiva en su perfil @fishinggalicia, consiguió lo que él mismo define como la lubina de su vida, en unas condiciones que rozan lo imposible.
El propio protagonista relata a Jara y Sedal que llevaba desde la madrugada intentando disfrutar de alguna captura sin éxito. Tras regresar por la tarde, decidió apurar los últimos lances en una zona de poca profundidad, con mezcla de roca y arena, poco habitual para grandes ejemplares. Fue entonces cuando todo cambió.
La picada llegó en el momento más inesperado, en plena rompiente y tras una breve calma del mar. «Noté un golpe muy fuerte», explica sobre el instante en el que la lubina atacó el señuelo.
Una lucha al límite con material extremo
Lo verdaderamente sorprendente de esta captura no es solo el tamaño del pez, sino el equipo empleado. Grille utilizaba una caña Hart Toro Rock FK 76UL de rockfishing ultraligero, con una acción de apenas 0,5 a 6 gramos, un carrete Hart Makki 800S y un hilo Assari FCX Fluocarbon de 0,14 mm cuya resistencia ronda los 2 kilos.
La lubina, sin embargo, superaba ese límite, lo que obligó al pescador a extremar la técnica durante toda la pelea. «Tuve que estar todo el rato regulando el freno del carrete», señala. Cada embestida del pez ponía en riesgo la línea, especialmente al rozar con las rocas.
Pero la situación se complicó aún más con el oleaje. En varios momentos Carlos tuvo que meterse en el agua para evitar partir el hilo al intentar izarla. La paciencia y la gestión del freno fueron claves en una lucha que se prolongó hasta lograr hacerse con el pez.
Una captura poco habitual en estas condiciones
En la pesca de lubina, lo habitual es emplear equipos mucho más robustos, con cañas de acción 20-40 gramos, carretes de mayor tamaño y líneas capaces de soportar más de 10 kilos. Por eso, esta captura resulta especialmente llamativa. Grille lo resume con claridad: «Nunca he conseguido una cosa así». Más allá del peso, lo que más valora es la forma en la que logró capturarla, utilizando técnica, sensibilidad y control en un entorno complicado.
El señuelo utilizado fue un Hart Fat Jerk 92F TPI, lanzado justo en el momento en que cesó la serie de olas. Una decisión que resultó determinante para provocar el ataque en una zona donde no es habitual encontrar grandes lubinas. El pescador ha preferido no revelar el punto exacto de la captura, advirtiendo de la presión que sufre la zona por la acción de quienes actúan al margen de la legalidad.
