La Guardia Civil, a través del Seprona de La Puebla del Río y con apoyo del Puesto de Villamanrique de la Condesa, ha llevado a cabo un operativo en varias fincas del entorno sevillano que ha terminado con la intervención de 110 lazos ilegales, la detención de una persona y la investigación de otra por delitos relacionados con la flora, la fauna y el medio ambiente.
El dispositivo se enmarca en una campaña orientada a frenar el furtivismo y a proteger los ecosistemas locales, con especial atención a especies sensibles presentes en la zona. Durante las inspecciones, los agentes localizaron una concentración especialmente elevada de estos métodos prohibidos en el interior de una finca agrícola, lo que encendió todas las alarmas.
Una amenaza directa para la fauna protegida
Los lazos detectados, de carácter no selectivo, suponen un riesgo evidente para cualquier especie que transite por el terreno. En este caso, la Guardia Civil subraya su impacto potencial sobre el lince ibérico, una especie protegida que habita en el entorno.
Desde el Instituto Armado advierten de que esta práctica ilegal «no solo ponía en riesgo la integridad física de los ejemplares, sino que mermaba gravemente su fuente natural de alimento». Un escenario especialmente preocupante en zonas donde la recuperación de especies emblemáticas aún es frágil. Como consecuencia, se ha procedido a la investigación de una persona por un presunto delito contra la flora y la fauna, mientras se continúan analizando las pruebas recabadas.
El volumen de artes prohibidas halladas —más de un centenar— evidencia, según fuentes del operativo, una actividad prolongada en el tiempo y con un impacto significativo sobre el equilibrio del entorno.
Explotación clandestina y graves daños ambientales
La segunda fase de la operación llevó a los agentes a inspeccionar una explotación ganadera clandestina en una localidad próxima. Allí, junto a personal de la Oficina Comarcal Agraria, detectaron importantes irregularidades. Entre ellas, destacaban las deficiencias en bienestar animal, con ejemplares en mal estado y sin la documentación obligatoria, además de vertidos contaminantes al subsuelo y acumulación de residuos sólidos.
La situación tuvo también consecuencias fuera de la propia instalación. El ganado, tras romper los vallados, accedió a fincas colindantes, provocando daños de elevada cuantía en cultivos agrícolas. Por estos hechos, se procedió a la detención de una segunda persona por delitos de maltrato animal y contra el medio ambiente, al tiempo que se tramitaban las correspondientes infracciones administrativas. La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas actuaciones en las próximas semanas, mientras los responsables ya han sido puestos a disposición judicial.
