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Un jabalí desentierra en Doñana lo que podría ser un reclamo de caza de la época romana

El antiguo silbato o reclamo romano desenterrado por un jabalí en Doñana y un jabalí hozando. © Miguel de Felipe (EBD-CSIC) y Shutterstock

La crítica situación que está sufriendo Doñana como efecto de la sequía, las altas temperaturas y la sobreexplotación de su acuífero ha provocado que ya se sequen las lagunas. Ha sido en una de ellas, la Dulce, donde un jabalí ha hozado en la tierra de su cubeta y ha desenterrado algo que nadie esperaba.

Los animales son capaces de hacer cosas que nunca nos habríamos imaginado. En este caso, dejó a la luz un curioso objeto que más tarde iba a descubrir un investigador de la Estación Biológica de Doñana. Al principio parecía una piedra, pero fue derivando en una pequeña figurilla femenina y, finalmente, en un silbato de época prerromana que, según una de las hipótesis de los expertos que lo han examinado, podría haber servido de reclamo de caza.

Los expertos apuntan que, seguramente, corresponda a los siglos V a II antes de Cristo. Sin embargo, esta buena noticia ha traído como consecuencia un choque institucional en vías de solución. La Junta de Andalucía ha anunciado sanciones para reclamar la pieza para un museo de Huelva.

Así es el antiguo silbato de Doñana

El antiguo silbato o reclamo romano. © Miguel de Felipe (EBD-CSIC)

Todo esto tuvo lugar durante el pasado mes de septiembre. Ahora, el hallazgo se ha descrito en una reciente publicación en la Revista de humanidades de la UNED.

En ella establecen como punto de partida el «intenso deterioro» de las lagunas de Doñana durante los últimos años. En el caso de la Dulce, esta lleva dos veranos seguidos secándose y, de este modo, permite a la fauna buscar alimento en su interior.

Así es como llegó el jabalí a desenterrar la figura y dejarla expuesta en la superficie. También así es como la encontró el investigador Miguel de Felipe durante una toma de muestras para estudiar el impacto de la desecación sobre la fauna y la flora de este entorno.

En cuanto a sus medidas, la figurita de terracota presenta una longitud máxima de 56,2 milímetros y un peso de 21,8 gramos y está muy desgastada por la erosión y el rodamiento.

© Miguel de Felipe (EBD-CSIC)

Las hipótesis que plantean los arqueólogos es que se trate de manufactura turdetana, elaborada a molde y con pasta muy fina. Está en posición frontal, de pie, con el cuerpo cubierto con un manto y un voluminoso tocado en la cabeza.


Un vecino sale de su casa en un cuarto piso y se encuentra a un jabalí durmiendo en el rellano


Dándole la vuelta es como se comprueba que puede soplarse por ella, puesto que tiene una perforación a la altura de dicho tocado. La publicación la describe como «un vulgar pito que todavía funciona, emitiendo un agudo silbido, como pudo sonar en tiempos», aunque matiza que, si bien pudo utilizarse para la caza, también podría haber tenido otros fines relacionados con las celebraciones religiosas, ceremoniales o como un simple juguete.

Asimismo, han asegurado que «carece de contexto» y que el medio en que fue hallado «no ayuda» a conocer mucho más. «Puede pensarse que se trata más bien de un objeto perdido o arrojado al agua como desecho por haberse roto», han especulado.

       
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