Icono del sitio Revista Jara y Sedal

Se genera un incendio en un huerto solar de Valladolid con 228.000 placas solares y los agricultores alertan: «Se alcanzan 60 grados bajo los paneles»

© X

El incendio de un parque de placas solares en el término municipal de La Mudarra (Valladolid) ha servido de argumento para una nueva crítica de parte del sector primario hacia la normativa de prevención de incendios. El vídeo, difundido por la Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes (UNASPI), recoge las llamas en el interior de la instalación y la reflexión de un agricultor que cuestiona las diferencias entre las obligaciones impuestas a los profesionales del campo y las que, a su juicio, afrontan este tipo de infraestructuras.

Las imágenes incluyen también una captura de una publicación de los Bomberos de la Diputación de Valladolid, en la que informan de que intervinieron «en un incendio en un huerto de placas solares» situado en el municipio vallisoletano. A partir de ahí, el autor del vídeo desarrolla un discurso centrado en la prevención de incendios y en las exigencias que soporta el sector agrícola durante los meses de mayor riesgo.

El vídeo comienza con una referencia irónica al origen del fuego. «Incendio en las placas solares. Bienvenido al ecologismo, nuestro verdadero ecologismo y zonas verdes que se prende sin haber nadie ni nada. Qué fantástico», afirma mientras muestra el incendio.

Cuestiona las medidas de prevención en los parques solares

Durante la grabación, el agricultor explica que preguntó a los bomberos desplazados al lugar por el posible origen del incendio. Según relata, le respondieron que no había nadie trabajando en ese momento dentro de la instalación. «He preguntado ahí a los bomberos, ahí están todavía, qué ha podido pasar. Dice que no había nadie desbrozando ni nada y me han dicho que, bueno, que hay muchas derivaciones a tierra, reflejos, que son puntos un poquito peligrosos», asegura en el vídeo.

A continuación plantea una serie de preguntas sobre las medidas preventivas que, en su opinión, deberían implantarse en este tipo de instalaciones. «Digo yo, si son puntos un poquito peligrosos, ¿por qué no les hacen tener un plan de extinción de incendios a ellos? Un riego perimetral para que humedezca y no salga de ahí. Si tenemos que estar un tractor vigilando, pues los días en que suba la temperatura y sean días de peligro, pues una persona vigilando las placas solares», sostiene.

«Aquí solo tenemos que prevenir los agricultores»

El mensaje concluye con una crítica a la diferencia de trato que, según el autor, existe entre las restricciones impuestas al sector agrario y las obligaciones aplicadas a otras actividades. La publicación va acompañada de un texto en el que UNASPI afirma que el incendio «muestra la falta de prevención y planificación de este negocio “ecológico”» y contrapone las limitaciones que, según la organización, soportan los agricultores durante el verano con la situación de los parques fotovoltaicos.

En ese mismo texto, la entidad sostiene que a los agricultores les vigilan con lupa. «Nos limitan las horas, nos restringen el uso de la maquinaria y nos multan por cosechar bajo el pretexto del «riesgo de incendio». Cumplimos normativas extremas porque somos los primeros que cuidamos de nuestra tierra». También reclama una regulación similar para todas las actividades: «¿Dónde están los planes de prevención estrictos para ellos? ¿Por qué la exigencia extrema siempre recae sobre las espaldas del sector primario mientras hay una permisividad absoluta con las renovables? Menos criminalizar al agricultor y más regulación justa para todos».

La publicación de ANASPI deja constancia de que, según aseguran, este tipo de placas puede soportar temperaturas de hasta 60º bajo su superficie.

No es el primer incendio que pone el foco sobre los parques solares

El incendio grabado en La Mudarra no es un caso aislado. Hace menos de un año, Jara y Sedal ya informó sobre otro episodio que alimentó el debate en torno a la seguridad de las instalaciones fotovoltaicas. Entonces, un vídeo que superó el millón de visualizaciones mostraba cómo una placa solar comenzaba a arder de forma repentina, mientras crecía la polémica por la expansión de estos proyectos sobre suelo agrícola.

Aquel artículo recordaba además la fuerte contestación social que existe en distintos puntos de España frente a algunos macroparques fotovoltaicos, entre ellos uno proyectado en Andalucía que contempla el arranque de más de 100.000 olivos para instalar placas solares. Las críticas no solo se centran en el impacto paisajístico o sobre la actividad agraria, sino también en los riesgos que pueden suponer estas instalaciones cuando se producen incendios.

El precedente más relevante se registró en julio de 2025 en Talaván (Cáceres), donde un incendio originado en una planta fotovoltaica obligó a desplegar un amplio dispositivo de extinción y a activar el nivel 1 del Plan INFOCAEX. Las llamas se propagaron con rapidez por una zona de pastos secos y llegaron a situarse a apenas tres kilómetros del municipio de Monroy, aunque la rápida actuación de los servicios de emergencia evitó que alcanzaran zonas habitadas.

Los incendios en plantas fotovoltaicas aumentan y ya preocupan a los expertos

El incendio registrado en La Mudarra llega en un contexto en el que los fuegos originados en plantas fotovoltaicas están aumentando. Según publicó ABC el pasado mes de septiembre, solo en Extremadura se habían contabilizado 23 incendios de este tipo durante 2025, prácticamente el doble que los 12 registrados en todo 2024. Entre ambos ejercicios sumaban 35 incendios, de los que 16 acabaron convirtiéndose en incendios forestales.

El diario recoge además las declaraciones del exdirector general de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura y experto forestal Paco Castañares, quien califica estas cifras de «preocupantes» y advierte de que «los datos van claramente en aumento». En la misma información, el catedrático de Ingeniería Forestal Víctor Resco señala que se trata de «un problema con el que cada vez nos vamos a encontrar más», aludiendo a estudios que relacionan este tipo de instalaciones con un riesgo creciente de igniciones.

El citado medio explica que, aunque las investigaciones descartan de forma generalizada que estos incendios sean provocados, las causas suelen estar vinculadas a cortocircuitos, arcos eléctricos o deficiencias en las medidas de prevención. De hecho, el propio Plan de Prevención de Incendios Forestales de Extremadura obliga a las plantas fotovoltaicas a mantener libres de vegetación determinadas zonas y a disponer de cortafuegos perimetrales. Sin embargo, de las 150 inspecciones realizadas este año por los Agentes del Medio Natural, 48 detectaron incidencias y la administración autonómica mantiene abiertos seis expedientes sancionadores contra instalaciones fotovoltaicas por incumplimientos en materia de prevención.

Salir de la versión móvil