Dicen que la familia no se elige. Tampoco esa pasión que comienza a crecer durante la infancia y termina convirtiéndose en una forma de entender la vida. Javier, Santiago, Benjamín y Enrique son cuatro hermanos muy diferentes, pero comparten desde pequeños un vínculo que ha permanecido intacto con el paso de los años: su afición por la caza.
Ahora, cuando cada uno comienza a construir su propio camino, regresar juntos al monte sigue siendo la mejor excusa para reencontrarse. Así arranca Hermanos cazadores, la nueva serie original de Cazaflix, cuyo primer episodio, titulado La hermandad del corzo, ya puede verse íntegramente en YouTube.
Un viejo corzo bajo el calor de Cuenca
En este primer capítulo, los cuatro hermanos viajan hasta una finca de Cuenca con un objetivo aparentemente sencillo: localizar y cazar un buen corzo. Sin embargo, junio los recibe con temperaturas extremas y unos animales que apenas se dejan ver durante las primeras y últimas horas del día. Desde antes de que amanezca recorren siembras, encinares y zonas de monte tratando de anticiparse a sus movimientos. Los corzos están allí y en algunas ocasiones llegan a tenerlos muy cerca, pero cada tentativa queda condicionada por el viento, el calor o una decisión tomada apenas unos segundos tarde.
La jornada muestra también cómo funciona este singular equipo. Cada hermano asume un papel diferente: uno estudia el terreno, otro localiza los animales, otro documenta lo que sucede y sobre uno de ellos recae la responsabilidad final del lance. Entre rececho y rececho tampoco faltan las bromas, los reproches y las conversaciones propias de quienes llevan toda una vida cazando juntos.
Una jornada que regala algo inesperado
El campo, sin embargo, no siempre entrega aquello que se va buscando. Durante el primer día, los hermanos encuentran rastros de jabalíes, descansan junto a un antiguo manantial construido por su abuelo y contemplan una de esas escenas capaces de justificar por sí solas una salida al monte.
Cuando la luz empieza a desaparecer, una corza observada horas antes vuelve a mostrarse. Esta vez no está sola. Junto a ella aparece un corcino recién nacido, una imagen que obliga a detenerse y recuerda que una jornada de caza puede resultar inolvidable aunque el cazador regrese sin haber efectuado un disparo.
Después de horas caminando bajo el calor y de varias oportunidades frustradas, los cuatro abandonan el campo con más información sobre el terreno y los animales. El viejo corzo continúa allí, pero encontrarlo exigirá regresar antes del amanecer y aprovechar todo lo aprendido.
Mucho más que conseguir un trofeo
La segunda jornada comienza cuando todavía es de noche. Los hermanos conocen mejor la finca, saben dónde deben mirar y han aprendido a interpretar algunos de los movimientos que el día anterior los sorprendieron. Aun así, el monte vuelve a exigir paciencia y trabajo en equipo.
La hermandad del corzo no es únicamente la historia de un rececho. Es también el retrato de cuatro hermanos que, pese a sus distintas personalidades, encuentran en la caza un lugar común al que siempre pueden regresar. Los madrugones, el cansancio, los errores, las risas y la incertidumbre forman parte del mismo recuerdo.
El primer episodio de Hermanos cazadores muestra que el verdadero valor de una jornada no siempre reside en quién aprieta el gatillo. Porque, antes que cazadores, Javier, Santiago, Benjamín y Enrique son hermanos.
