El lince ibérico vuelve a sorprender a la comunidad científica. Un equipo del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) ha documentado por primera vez un comportamiento completamente inédito en este felino: varias hembras trasladan sus presas hasta puntos de agua y las sumergen de forma intencionada antes de consumirlas o llevarlas a sus crías.
El hallazgo se ha producido en los Montes de Toledo, una de las áreas donde la especie ha logrado consolidar su recuperación en los últimos años. Allí, en la finca El Castañar, las cámaras de fototrampeo han permitido observar una conducta que rompe con lo que hasta ahora se creía sobre los grandes carnívoros terrestres. Lejos de limitarse a consumir o esconder sus capturas, como es habitual, estos linces están modificando activamente sus presas, lo que abre una nueva ventana a la comprensión de su comportamiento.
Un comportamiento nunca descrito en félidos
Las primeras imágenes se remontan a agosto de 2020, cuando una hembra, identificada como Naia, fue grabada transportando un conejo hasta un abrevadero. Allí lo introdujo en el agua durante más de un minuto antes de retirarse con él completamente empapado.
Desde entonces, los investigadores han registrado ocho episodios similares protagonizados por cinco hembras distintas, siempre en la misma zona. Un dato especialmente llamativo es que este comportamiento no se ha detectado ni en otras poblaciones de lince ibérico ni en ejemplares en cautividad. Además, todas las observaciones comparten un patrón: las presas eran siempre conejos y los eventos se producían en verano, coincidiendo con los meses más secos del año. Esto descarta que se trate de una conducta aleatoria y apunta a una función concreta.
La hipótesis: agua para las crías
Para entender qué hay detrás de este comportamiento, los científicos realizaron pruebas con cadáveres de conejo. Los resultados fueron reveladores: el pelaje actúa como una auténtica esponja capaz de retener hasta un 5% de su peso en agua, manteniendo la humedad durante decenas de minutos. Este dato ha llevado a plantear una hipótesis tan sencilla como sorprendente. Las hembras podrían estar utilizando las presas como vehículos para transportar agua hasta sus cachorros, especialmente en un periodo crítico como el destete, cuando las crías empiezan a consumir alimento sólido.
El propio estudio subraya que todos los casos se registraron entre junio y agosto, en plena sequía estival, lo que refuerza la idea de que este comportamiento podría estar ligado a la hidratación de las crías en un entorno árido.
¿Cultura animal entre linces?
Otro de los aspectos más fascinantes del hallazgo es su posible carácter social. Las hembras que realizan este comportamiento están emparentadas o comparten territorios colindantes, lo que sugiere que podría tratarse de una conducta aprendida. El investigador del IREC José Jiménez explica: «Este comportamiento es extremadamente raro en carnívoros terrestres salvajes y nunca se había documentado en félidos». Y añade: «Lo más sorprendente es que, según nuestras observaciones, parece transmitirse entre individuos emparentados o de territorios colindantes, lo que sugiere una posible transmisión social o incluso cultural».
Esta idea encaja con la creciente evidencia de que algunos animales son capaces de desarrollar y compartir innovaciones, algo que hasta hace poco se atribuía casi en exclusiva a primates o cetáceos.
Un ejemplo de adaptación en un entorno cambiante
El descubrimiento pone de relieve la enorme plasticidad conductual del lince ibérico, una especie que ha pasado de estar al borde de la extinción a convertirse en uno de los grandes éxitos de la conservación en Europa. Hoy, con más de 1.200 ejemplares en libertad, el reto ya no es solo aumentar su número, sino comprender cómo se adapta a un medio cada vez más exigente. En este sentido, este comportamiento podría ser una señal de resiliencia frente al cambio climático y la escasez de agua.
Jiménez lo resume así: «Pone de manifiesto una notable plasticidad en la conducta del lince, lo que podría tener implicaciones evolutivas relevantes en un entorno cambiante». El estudio, publicado en la revista Ecology por Jiménez et al. (2026), abre nuevas preguntas sobre la inteligencia y la capacidad de innovación de este emblemático felino. Y recuerda que, incluso en especies muy estudiadas, la naturaleza sigue guardando sorpresas.
Puedes consultar la información científica relativa a este trabajo de investigación en:
- Jiménez, J., Finat, R., Fernández-Tizón, M., Pieró, P., Hernández-Hernández, J., Margalida, A., Virgós, E. 2026. Prey-soaking behavior in Iberian lynx. Ecology 107: e70364.
