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‘Guardianes del Campo’ estrena segunda temporada con un capítulo que muestra cómo los cazadores ayudan a salvar al urogallo

© Mutuasport

El regreso de Guardianes del Campo a redes sociales lo hace con una historia que conecta directamente con uno de los grandes retos de la biodiversidad en España: la supervivencia del urogallo pirenaico. La nueva temporada arranca en el Pirineo aragonés, donde la implicación de la Sociedad de Cazadores de Bielsa refleja el papel que desempeñan en la conservación del entorno.

El capítulo, ya disponible en plataformas digitales, se adentra en el trabajo que realizan estos cazadores en colaboración con científicos y administraciones para mejorar las condiciones del hábitat de esta especie amenazada. A través de imágenes de gran calidad y testimonios sobre el terreno, la producción pone el foco en una realidad poco conocida fuera del ámbito rural.

Conservación desde el territorio

El episodio muestra cómo la recuperación del hábitat del urogallo pasa por actuaciones concretas como el seguimiento de ejemplares, la mejora de zonas forestales o la coordinación entre distintos actores locales. En este sentido, la labor de los cazadores aparece como una pieza más dentro de un engranaje complejo.

La narrativa combina escenas de campo con explicaciones técnicas que ayudan a entender por qué esta especie se encuentra en una situación delicada. El urogallo pirenaico, considerado uno de los símbolos de la alta montaña, depende de ecosistemas muy específicos que requieren una gestión constante. Además, el documental subraya la importancia de la colaboración entre colectivos, desde asociaciones locales hasta expertos en fauna, para sacar adelante proyectos de conservación que requieren continuidad en el tiempo.

Más allá del medio ambiente

La serie aborda también el impacto que tiene la actividad cinegética en el medio rural, donde contribuye a fijar población y a mantener vivas ciertas dinámicas económicas y sociales. En este sentido, Guardianes del Campo plantea una visión amplia del territorio, donde la gestión sostenible se entiende como un equilibrio entre conservación, aprovechamiento y tradición. La caza social aparece así vinculada a la identidad de muchos pueblos y a la continuidad de prácticas históricas.

Este primer capítulo es solo el inicio de un recorrido que llevará la serie por distintos puntos de la geografía española. El objetivo es mostrar experiencias reales que evidencien cómo la gestión del campo influye directamente en la conservación de la biodiversidad.

Con esta nueva temporada, el proyecto refuerza su apuesta por acercar estos contenidos a un público más amplio, utilizando las redes sociales como canal principal para difundir historias que, hasta ahora, rara vez encontraban espacio en el debate general.

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