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La Guardia Civil investiga a un hombre por utilizar un poderoso e ilegal método para capturar pájaros en un pueblo de Córdoba

Guardia Civil. © Shutterstock

La Guardia Civil investiga a un vecino de la localidad cordobesa de Villa del Río como presunto autor de un delito relativo a la protección de la flora y la fauna silvestres después de que agentes del Seprona localizaran varias trampas ilegales destinadas a la captura de aves en un paraje del municipio. La actuación se enmarca dentro del programa Coopera, impulsado para reforzar la colaboración entre la Guardia Civil y los guardas rurales en el medio natural.

La investigación comenzó después de que los guardas del coto detectaran la presencia sospechosa de un hombre en una zona especialmente sensible para este tipo de prácticas furtivas. Según ha informado la Guardia Civil, el individuo emprendió la huida campo a través al percatarse de la presencia de la guardería rural y, durante la fuga, arrojó una bolsa en la que transportaba varias trampas metálicas.

Se trataba de las conocidas como ‘costillas’ o ‘perchas pajareras’, un método prohibido por la legislación española debido a su carácter indiscriminado. Estas trampas funcionan mediante un mecanismo de ballesta que se activa cuando el ave se posa, atrapándola de forma automática.

Los guardas rurales alertaron inmediatamente al Seprona de Montoro, cuyos agentes se desplazaron hasta el lugar para hacerse cargo de la intervención y comenzar las pesquisas. Finalmente, los agentes consiguieron retirar del coto un total de 35 trampas ilegales, tanto las abandonadas por el sospechoso durante la huida como otras que fueron localizadas en distintos puntos de la zona.

Un agente de la Guardia Civil con las trampas intervenidas. © Guardia Civil

Un sistema ilegal y dañino para la fauna

La Guardia Civil ha advertido de la peligrosidad de este tipo de artes prohibidas para la biodiversidad. Según ha explicado el instituto armado, estos dispositivos suponen «un grave riesgo para la biodiversidad, ya que actúan mediante un mecanismo de ballesta de nula selectividad que atrapa de forma indiscriminada a pequeñas aves insectívoras, especies fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas y el control natural de plagas».

Precisamente esa falta de selectividad convierte estas trampas en uno de los métodos más perseguidos por los agentes medioambientales y las patrullas del Seprona. Muchas de las aves que quedan atrapadas pertenecen a especies protegidas o desempeñan un papel clave en el control natural de insectos y otros pequeños invertebrados.

Además del procedimiento penal abierto contra el investigado, la Guardia Civil ha tramitado también una denuncia por una presunta infracción muy grave de la normativa andaluza sobre protección de flora y fauna silvestres.

Las diligencias ya están en manos del juzgado

Las diligencias practicadas por el Seprona han sido remitidas al juzgado de Montoro, que será el encargado de determinar la posible responsabilidad del investigado en estos hechos.

La actuación vuelve a poner el foco sobre el uso de métodos ilegales para capturar aves en distintos puntos de Andalucía, una práctica que continúa siendo perseguida por los agentes medioambientales y que puede acarrear importantes sanciones económicas, además de consecuencias penales cuando afecta a fauna silvestre protegida.

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