Icono del sitio Revista Jara y Sedal

Científicos ponen GPS a varios jabalíes para conocer sus movimientos secretos y descubrir cómo se propaga la peste porcina

© BIOR

Un jabalí con un collar alrededor del cuello puede llamar la atención de cualquier cazador, pero en dos regiones de Letonia ese dispositivo tiene una función muy concreta. Investigadores de los institutos BIOR y Silava han comenzado a capturar y marcar ejemplares para seguir sus desplazamientos y averiguar cómo se relacionan entre sí en zonas afectadas por la peste porcina africana (PPA).

El trabajo se desarrolla en Cēsis y Talsi. Además del collar GPS, cada animal recibe una marca en la oreja para que pueda reconocerse a simple vista. Los investigadores han hecho una petición a quienes cazan en la zona: que no abatan a los jabalíes identificados, pues necesitan seguirlos durante el mayor tiempo posible.

Qué esperan descubrir gracias a los collares

Esta es la primera vez que se utiliza la telemetría GPS para estudiar jabalíes en Letonia. Los collares permitirán conocer las rutas de animales concretos, la extensión de los territorios que recorren y los cambios en sus movimientos a lo largo del día y de las estaciones.

El seguimiento también ayudará a comparar el comportamiento de ejemplares aislados y piaras. Los investigadores quieren saber qué contactos mantienen entre ellos, un dato relevante para entender la circulación de la PPA entre jabalíes. Para completar la información del GPS, utilizarán cámaras de fototrampeo y comprobarán la situación sanitaria de los animales incluidos en el estudio.

La pregunta cobra especial interés en territorios donde la enfermedad ha reducido la población. Según explica BIOR en su comunicado, años después de una ola de PPA el número de jabalíes puede recuperarse con rapidez. Los científicos quieren averiguar cómo cambian entonces sus desplazamientos y sus contactos.

© BIOR

Una petición directa a los cazadores

Cada animal marcado que continúa en el monte aporta nuevos registros. Por eso BIOR y Silava piden que se respete a los jabalíes que lleven collar GPS o marcas auriculares, incluso si solo se aprecia una de estas señales.

Los institutos también han previsto qué hacer si un ejemplar marcado muere o resulta abatido por error. Solicitan fotografiar al animal y sus marcas con una aplicación que guarde la ubicación, y comunicar el hallazgo a Silava. Piden igualmente que se les avise si aparece un collar o una marca desprendida, ya que recuperar el dispositivo permitiría conservar los datos registrados.

La investigación forma parte del proyecto europeo ASFaVIP, en el que participan 11 socios de ocho países. En Letonia está previsto que el trabajo continúe hasta el 28 de febrero de 2027. Sus resultados servirán para planificar la gestión del jabalí y las medidas de control de la PPA; por ahora, los collares acaban de empezar a recoger datos y todavía no se han comunicado conclusiones sobre el comportamiento de los animales.

Salir de la versión móvil