Icono del sitio Revista Jara y Sedal

Cataluña se queda sin dinero para capturar coipúes, una especie invasora que arrasa cultivos, y pide a los cazadores que los controlen gratis

Coipú. © Shutterstock

La expansión del coipú (Myocastor coypus), un gran roedor originario de Sudamérica, ha llevado a la Generalitat de Cataluña a adoptar una medida excepcional en las comarcas del Alt y el Baix Empordà. Tras años de crecimiento de sus poblaciones y ante los daños que provoca tanto en la agricultura como en espacios naturales protegidos, el Gobierno catalán ha emitido una autorización especial para que sean los cazadores los que controlen la especie mediante el uso de armas de fuego.

La decisión llega después de que a principios de año dejara de funcionar la brigada específica encargada de controlar la especie, un equipo que estaba financiado con fondos europeos y cuya actividad permitió capturar alrededor de 3.500 ejemplares en los últimos años. Tras finalizar la actividad subvencionada, desde este 4 de junio y hasta el próximo 31 de julio, y posteriormente entre el 14 de septiembre y el 31 de octubre, los titulares de la actual autorización —cazadores de la zona— podrán participar en el control poblacional de este mamífero invasor. Las capturas, además, deberán realizarse utilizando munición sin plomo, una exigencia motivada por el hecho de que gran parte de las actuaciones tendrán lugar en zonas húmedas catalogadas de especial valor ambiental.

El Departamento de Territorio justifica la medida por los perjuicios que el animal está causando desde hace años. «El objetivo de esta medida es favorecer el control poblacional del coipú y evitar los problemas derivados de su presencia», explican desde la administración autonómica.

Un invasor cada vez más extendido

El coipú llegó a las comarcas gerundenses procedente de Francia, donde se utilizaba para la industria peletera. Se trata de un roedor herbívoro de gran tamaño que puede superar los ocho kilos de peso y que se caracteriza por sus llamativos incisivos anaranjados. Desde que fue detectado en el Alt Empordà, la especie ha colonizado rápidamente ríos, canales y humedales. Actualmente mantiene poblaciones estables no solo en el Alt y el Baix Empordà, sino también en el Gironès, el Pla de l’Estany, la Garrotxa y la Selva.

Su capacidad de adaptación y reproducción ha convertido al coipú en una amenaza para la flora autóctona y para numerosos cultivos. Entre los más afectados figuran los campos de arroz del Baix Empordà, donde durante los años 2021 y 2022 se registraron daños especialmente graves.

© Shutterstock

Daños en espacios protegidos

Además de las pérdidas agrícolas, la presencia del coipú preocupa por su impacto sobre algunos de los espacios naturales más valiosos de Cataluña. Las autoridades han documentado daños en la vegetación del Parque Natural dels Aiguamolls de l’Empordà, el Parque Natural del Montgrí, las Illes Medes y el Baix Ter, así como en el entorno del Estany de Banyoles.

La Generalitat ya había intentado contener la expansión de la especie mediante un plan de choque puesto en marcha hace tres años. Dos brigadas especializadas recorrían las zonas afectadas colocando trampas nocturnas en aquellos puntos donde el roedor estaba asentado. Sin embargo, la finalización de la financiación europea obligó a suspender este programa a comienzos de 2026, lo que ha llevado ahora a buscar alternativas para evitar que las poblaciones sigan creciendo. Es en este punto donde el sector cinegético, como tantas otras veces, adquiere un valor relevante.

La caza del coipú podría consolidarse en 2027

La autorización actualmente vigente tiene carácter experimental. No obstante, según ha avanzado TV3, si los resultados son positivos la Generalitat estudia dar un paso más e incorporar el coipú al listado de especies cinegéticas de Cataluña a partir del próximo año.

Esa decisión permitiría establecer un sistema de control permanente mediante la actividad cinegética, una herramienta que la administración considera ahora clave para limitar la expansión de una de las especies invasoras que más preocupa actualmente en las comarcas gerundenses.

Salir de la versión móvil