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Una ganadera cántabra responde al ciclista que confundió vacas con toros: «Frank de la jungla de Aliexpress»

Marta García responde al ciclista. © Instagram

La escena del ciclista que se grabó cruzando un camino rural entre dos vacas mansas creyendo que se trataba de toros no solo se ha convertido en uno de los vídeos más comentados de las últimas semanas. También ha provocado una respuesta igual de viral por parte de una de las voces más reconocibles del mundo rural en redes sociales: la ganadera cántabra Marta García, al frente de Ganadería Valdelmazo.

Su vídeo, publicado en sus perfiles sociales y con cerca de un millón de reproducciones, no tarda en dejar claro desde qué lugar habla. «A ver, Frank de la Jungla de Aliexpress. Te habla una ganadera, no una community manager de un súper», arranca, antes de entrar en una explicación tan básica como contundente sobre lo que realmente aparece en las imágenes del ciclista.

Anatomía básica y sentido común

Marta García centra buena parte de su respuesta en desmontar, con ironía, la confusión que dio origen al vídeo original. «Ese toro asesino que ves ahí… ¿ves esa bolsa colgando con cuatro cosas? Son ubres. Eso se llama vaca», explica, subrayando que dentro no hay «explosivos», sino leche. «Lo peor que puede pasarte ahí es que te monten el desayuno con calcio, no una película de terror», añade.

La ganadera aprovecha el momento para señalar que confundir una vaca rumiando con un toro de lidia dice mucho del desconocimiento del medio rural y de la distancia cultural entre quienes viven en el campo y quienes solo lo pisan de manera esporádica. También corrige otros detalles del relato del ciclista, como el uso del término “coz”. «Las vacas no dan coces, dan patadas. Las coces las dan las yeguas y las mulas», aclara, evidenciando que no se trata de una cuestión menor, sino de conocimiento básico del entorno.

Barro, zapatillas y realidad rural

Uno de los momentos más comentados del vídeo de Marta García llega cuando aborda otro de los “dramas” del ciclista: el barro. «En diciembre, en el campo, con lluvia… ¿quién iba a imaginar que la tierra mojada mancha?», ironiza, antes de proponer, en clave sarcástica, pedir permiso para instalar parqué flotante y alfombra roja en los prados.

El mensaje de fondo es claro: el campo no es un decorado ni un parque temático, y mucho menos un escenario adaptado a la comodidad urbana. «Que se te jodan tus zapatillas de ciento ochenta euros que solo conocen el carril bici de la ciudad», resume, poniendo el foco en la falta de adaptación al medio y en la expectativa de que todo funcione como en la ciudad.

«El corazón a mil»

La respuesta alcanza uno de sus puntos más virales cuando la ganadera replica directamente a una de las frases del ciclista. «Tengo el corazón a mil», decía él en su grabación. «El corazón a mil lo tengo yo de la vergüenza ajena que me has dado», contesta ella, conectando con miles de usuarios que han reconocido en ese momento una sensación compartida.

Lejos de plantear una amenaza inexistente, Marta García recuerda que las vacas estaban tranquilas porque están acostumbradas a convivir con personas y con ganado. «Si la vaca quisiera hacerte algo, no te daba tiempo ni a poner el filtro dramático», explica, desmontando el relato épico construido en el vídeo original.

Una voz reconocible del campo

Marta García no es una desconocida para los lectores de Jara y Sedal. La ganadera cántabra se ha convertido en una de las divulgadoras rurales más seguidas en redes sociales, precisamente por su forma directa de explicar el día a día del campo, sin filtros y sin complejos.

Su respuesta al ciclista no busca humillarlo, sino marcar una frontera clara entre la realidad rural y el relato exagerado. «La próxima vez, quédate en la cinta del gimnasio», concluye, recomendando botas, menos drama y, sobre todo, más respeto por un entorno que no se entiende desde la distancia.

El éxito del vídeo confirma algo que ya se intuía tras la viralización del primer clip: existe una enorme desconexión entre ciudad y campo, pero también un interés creciente por escuchar a quienes viven y trabajan en el medio rural. Y cuando esa explicación llega con claridad, humor y conocimiento, las redes responden.

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