La Guardia Civil ha vuelto a poner el foco en una de las prácticas más dañinas para la fauna y para la gestión de los cotos: el uso de medios prohibidos para abatir animales. En esta ocasión, el operativo se ha saldado con cuatro denunciados en la provincia de Segovia, tras varios días de seguimiento y avisos recibidos.
Los hechos ocurrieron el pasado 14 de enero, durante un despliegue conjunto realizado por agentes de los puestos de Navalmanzano y Carbonero el Mayor, en colaboración con una patrulla del Seprona. El objetivo era localizar a un grupo que ya había sido visto días antes en distintos términos municipales.
La actuación se centró en los alrededores de Fuentepelayo, Aguilafuente, Escalona del Prado y Mozoncillo, donde estas personas habían sido avistadas presuntamente actuando de forma ilegal.
Avisos vecinales y seguimiento en varios municipios
Según ha informado el Instituto Armado, el dispositivo se desplegó tras la acumulación de alertas recibidas en la zona. Esos avisos describían la presencia repetida de un vehículo que levantó sospechas, y que acabó siendo clave para poder identificarlo cuando volvió a aparecer.
Los agentes interceptaron finalmente un vehículo todoterreno oscuro que coincidía con el descrito por los alertantes. Al detenerlo e identificar a sus ocupantes, comprobaron que en su interior transportaban tres galgos.
Además, la Guardia Civil constató que los animales eran trasladados sin respetar las medidas de seguridad obligatorias, lo que motivó nuevas denuncias relacionadas con tráfico y bienestar animal, además de las infracciones detectadas por el uso de material prohibido.
Un visor térmico intervenido y denuncias por varias infracciones
Durante la inspección del todoterreno, los agentes localizaron un monocular de visión térmica, elemento prohibido para la mayoría de modalidades de caza en Castilla y León. Por este motivo se tramitaron las correspondientes denuncias y el material intervenido quedó a disposición de la autoridad judicial.
En el comunicado, el Instituto Armado advierte del perjuicio que este tipo de actuaciones genera sobre la fauna presente en los cotos afectados y sobre los propios socios que contribuyen a su conservación, especialmente en especies tan sensibles como la liebre en determinadas zonas.
La Guardia Civil ha subrayado, además, que «la colaboración ciudadana y del colectivo de cazadores de la zona ha resultado fundamental para el desarrollo de esta actuación policial».
