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El Seprona pilla a dos furtivos de Lugo que habían pescado 228 truchas usando un poderoso e ilegal método de electrocución

Truchas capturadas mediante el método de pesca eléctrica por furtivos en una foto de archivo. © Guardia Civil

La utilización de métodos masivos y no selectivos para capturar peces sigue dejando episodios especialmente graves en los ríos españoles. Uno de ellos tuvo lugar en la provincia de Lugo, donde dos hombres han aceptado una condena económica tras ser sorprendidos mientras practicaban pesca eléctrica en un tramo del río Rodil, en el municipio lucense de A Fonsagrada. La actuación provocó la muerte y captura de centenares de ejemplares de trucha autóctona y, según la acusación, causó importantes daños al ecosistema fluvial.

Los hechos llegaron este martes a la plaza número 2 de la sección de lo penal del Tribunal de Instancia de Lugo. Allí, los dos acusados reconocieron su participación en los hechos y alcanzaron un acuerdo con la Fiscalía que permitió rebajar la pena inicialmente solicitada. Finalmente, ambos aceptaron una multa de seis euros diarios durante seis meses, lo que supone un total de 1.080 euros.

Antes de la celebración de la vista, los procesados ya habían abonado los 1.779 euros que la Consellería de Medio Ambiente reclamaba como responsabilidad civil por los daños ocasionados. Ese pago fue tenido en cuenta para aplicar la atenuante de reparación del daño.

Una actuación planificada en el río Rodil

Según el escrito de acusación del Ministerio Público, los hechos ocurrieron durante la noche del 22 de julio de 2024. Los dos hombres se desplazaron en vehículos particulares hasta un tramo libre del río Rodil situado entre los núcleos rurales de Vilaframil y O Mazo, en el término municipal de A Fonsagrada.

La Fiscalía sostiene que ambos actuaron «puestos de común acuerdo, y con distribución de las tareas» con el objetivo de capturar truchas autóctonas. Para ello emplearon un sistema de pesca eléctrica compuesto por una batería con regulador, barras metálicas conectadas mediante cableado y una sacadera. Este método genera descargas eléctricas en el agua que afectan indiscriminadamente a los peces presentes en la zona. Se trata de una práctica prohibida por su carácter no selectivo y por los perjuicios que puede provocar sobre la fauna acuática.

El Seprona los sorprendió de madrugada

De acuerdo con la acusación, los furtivos llegaron a matar y capturar un total de 228 truchas mediante este procedimiento. La Fiscalía considera que el uso de estos medios tuvo un impacto «devastador» sobre el ecosistema del río, afectando a la capacidad reproductiva de la población piscícola y dificultando su recuperación natural.

La intervención se produjo alrededor de las 2:30 horas de la madrugada, cuando agentes del Seprona de la Guardia Civil sorprendieron a los implicados en plena actividad. Los agentes les incautaron tanto el equipo utilizado para generar las descargas eléctricas como las truchas capturadas.

Los dos hombres se sentaron en el banquillo como presuntos autores de un delito relativo a la protección de la fauna y flora silvestres. Con el reconocimiento de los hechos y el acuerdo alcanzado con la Fiscalía, el procedimiento quedó resuelto mediante conformidad, evitando así la celebración del juicio.

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