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Pillan a tres furtivos de corzos en Soria y destapan su sofisticada técnica para evitar al Seprona

Una cámara trampa en una foto de archivo. © Israel Hernández

La Guardia Civil ha detenido a tres personas como presuntas autoras de un delito contra la flora y la fauna en la provincia de Soria tras detectar la aparición de un elevado número de corzos abatidos de forma ilegal en distintos acotados. La investigación culminó con un operativo nocturno que permitió sorprender a los implicados en plena actividad.

Los hechos se produjeron durante la madrugada del 16 al 17 de abril, cuando agentes del SEPRONA, junto a un agente medioambiental de la Junta de Castilla y León y un guarda de caza, establecieron un dispositivo de vigilancia en varios cotos del entorno de Adradas, Ontalvilla de Almazán, Radona y Taroda.

Poco después de la medianoche, en torno a las 00:45 horas, los agentes escucharon un disparo en el paraje conocido como El Monte, en el término de Alcubillas de las Peñas. A partir de ese momento se activó un seguimiento que acabaría con la localización de dos individuos que trataban de huir a pie por el monte. Uno de ellos portaba un rifle preparado para su uso, mientras que el otro llevaba en una mochila restos recientes de corzos abatidos. Ambos fueron detenidos en el lugar, y posteriormente se produjo una tercera detención relacionada con los mismos hechos.

Un operativo que destapa algo más

La intervención no solo permitió frenar la actividad ilícita, sino también descubrir elementos que llamaron la atención de los investigadores. Durante la inspección del vehículo utilizado por los detenidos, los agentes encontraron diverso material que evidenciaba una planificación más elaborada de lo habitual.

Según fuentes policiales, se intervino un dispositivo de captura de imágenes mediante sensor de movimiento orientado hacia el propio automóvil. Este sistema, aparentemente sencillo, cumplía una función clave dentro de la estrategia de los implicados.

Los presuntos furtivos utilizaban una cámara trampa con envío de imágenes en tiempo real para saber si algún agente localizaba su vehículo. © Guardia Civil

Ese hallazgo fue determinante para comprender cómo lograban operar en zonas vigiladas sin ser sorprendidos con facilidad, algo que había dificultado su detección en ocasiones anteriores.

Corzos y material interceptado. © Guardia Civil

La técnica para esquivar la vigilancia

El dispositivo localizado funcionaba como una especie de “alarma visual”. Colocado estratégicamente y conectado a un teléfono móvil, permitía a los implicados recibir avisos en tiempo real cuando alguien se acercaba a su vehículo. De este modo, mientras realizaban la actividad ilegal en el monte, podían saber si se aproximaba un coche o una persona a la zona donde habían estacionado. Si detectaban movimientos sospechosos —como la presencia de la Guardia Civil, un guarda o cualquier otro vehículo— podían optar por no regresar al coche o darse a la fuga antes de ser interceptados.

© Guardia Civil

Esta técnica, poco habitual, les proporcionaba una ventaja que ahora ha quedado al descubierto gracias a la actuación coordinada de los agentes. Tras la detención, «los detenidos han sido investigados como presuntos autores de un delito contra la flora y la fauna, instruyéndose las correspondientes diligencias que han sido puestas a disposición del Tribunal de Instancia e Instrucción Pl. número 1 de Almazán», según la información facilitada por la Guardia Civil.

La operación pone de relieve el uso creciente de tecnología en actividades ilegales en el medio natural, así como la importancia de la vigilancia coordinada para combatir este tipo de prácticas.

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