La Guardia Civil de Valladolid ha sorprendido a un individuo que circulaba por un coto de caza en Fresno el Viejo transportando conejos capturados de forma ilegal, un hurón y varias redes tipo capillo, un método que, aunque regulado, requiere permisos específicos que en este caso no existían.
Los hechos se produjeron durante un servicio de vigilancia, cuando los agentes procedieron a inspeccionar un vehículo todoterreno. En su interior localizaron 12 ejemplares de conejo silvestre vivos, además de un hurón y un total de 19 capillos, utensilios utilizados para capturar estos animales en el interior de sus madrigueras.
El propio conductor reconoció ante los agentes que no disponía de la autorización preceptiva para llevar a cabo este tipo de capturas, un requisito obligatorio según la normativa vigente en materia de fauna silvestre.
Este tipo de prácticas, cuando están autorizadas, se emplean de forma puntual en zonas con altas densidades de conejo que provocan daños agrícolas, pero fuera de ese marco legal su uso se considera una actividad ilegal.
Un método silencioso que aprovecha las madrigueras
El uso de hurón y capillos es una técnica conocida en el ámbito cinegético, pero altamente regulada. Consiste en introducir el hurón en las madrigueras para hacer salir a los conejos, que quedan atrapados en las redes colocadas en las bocas de salida.
Sin embargo, en manos de furtivos, este sistema se convierte en una herramienta especialmente eficaz para saquear cotos de forma silenciosa, ya que no genera ruido ni requiere disparos, lo que dificulta su detección.
Precisamente por eso, la normativa exige autorizaciones específicas y limita su uso a contextos muy concretos, generalmente vinculados al control poblacional por daños agrícolas. En este caso, el implicado no contaba con ningún permiso, por lo que los agentes procedieron a denunciar los hechos ante la autoridad competente.
Los animales fueron liberados en el coto
Tras la intervención, la Guardia Civil decidió devolver los conejos al medio natural. Los 12 ejemplares fueron liberados en el mismo coto donde habían sido capturados, con el objetivo de garantizar su supervivencia.
En cuanto al hurón, al tratarse de un animal doméstico, quedó bajo la custodia de su propietario, mientras que los capillos fueron decomisados por los agentes.
Este tipo de actuaciones pone de relieve la importancia de la vigilancia en los cotos y el control de prácticas ilegales que, bajo la apariencia de métodos tradicionales, pueden causar un grave perjuicio tanto a la fauna como a la gestión cinegética.
