Francia tendrá que paralizar la caza de la perdiz nival (Lagopus muta) durante al menos cinco años. Así lo ha ordenado el Consejo de Estado, el máximo tribunal administrativo del país, que considera que seguir permitiendo su captura es incompatible con los objetivos de conservación de una especie cuya población lleva décadas en claro retroceso.
La decisión obliga al Ministerio de Transición Ecológica a emitir en un plazo máximo de dos meses el decreto que formalice esta suspensión en toda la Francia metropolitana. La resolución llega después de que varias asociaciones ecologistas recurrieran judicialmente los permisos de caza concedidos en algunos departamentos.
La perdiz nival —también conocida como lagópodo alpino— es una especie emblemática de las zonas de alta montaña y actualmente solo sobrevive en Francia en los Alpes y los Pirineos, donde habita en grupos pequeños y aislados.
Una decisión judicial impulsada por asociaciones ecologistas
La resolución del Consejo de Estado llega tras las acciones legales emprendidas por varias organizaciones, entre ellas la Liga para la Protección de las Aves, la asociación Una Voz y el Comité Ecológico de Ariège. Estas entidades recurrieron la validación de permisos de caza en tres departamentos franceses al considerar que ponían en riesgo la supervivencia de la especie.
El tribunal les ha dado la razón. En su dictamen concluye que permitir la actividad cinegética sobre esta ave resulta incompatible con las obligaciones de conservación que establece la normativa europea.
La Directiva de Aves de la Unión Europea protege a la perdiz nival y exige que cualquier actividad que pueda afectar a su población se gestione sin comprometer su estado de conservación en su área natural de distribución.
Una especie en declive
Los informes científicos presentados ante el tribunal muestran que la población de perdiz nival lleva décadas disminuyendo. El retroceso se ha intensificado en algunas zonas de montaña, especialmente en los Alpes, donde los censos reflejan una reducción significativa.
Los expertos atribuyen este descenso a varios factores, entre ellos el cambio climático, que altera los ecosistemas de alta montaña, y diversas presiones humanas sobre su hábitat.
Cinco años de moratoria para intentar recuperar la población
La suspensión ordenada por el Consejo de Estado se aplicará durante cinco años, un periodo que el tribunal considera necesario para que la especie se recupere.
Las organizaciones ecologistas que impulsaron la denuncia han celebrado la decisión judicial y consideran que esta moratoria puede ofrecer un respiro clave.
Además, reclaman que se adopten medidas similares para otras especies que, según sostienen, también presentan poblaciones en retroceso. Por el momento se desconoce cuáles serán sus próximos objetivos, si bien el caso de la perdiz nival podría crear un precedente que desde el ecologismo más radial pudiera tratar de extrapolarse a otras especies cinegéticas en Francia.
