La entrada de productos agrícolas procedentes de terceros países vuelve a situarse en el centro del debate. La Unión Europea ha comunicado una nueva interceptación de falsa polilla (Thaumatotibia leucotreta) en naranjas importadas desde Sudáfrica, después de constatar que el tratamiento en frío exigido para estos envíos no se había aplicado correctamente.
El hallazgo adquiere especial importancia para España, primera potencia citrícola de la Unión Europea, porque evidencia que una partida sometida teóricamente a medidas preventivas puede llegar al continente con ejemplares vivos de una plaga de cuarentena. Su introducción obligaría a incrementar los tratamientos, elevaría los costes de producción y podría provocar graves daños en las explotaciones.
Una plaga viva pese al tratamiento obligatorio
La interceptación ha sido registrada por la Unión Europea a través de la plataforma TRACES, el sistema utilizado para controlar y seguir la entrada de animales, plantas, alimentos y otras mercancías procedentes de países terceros.
La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) considera que el hallazgo demuestra que Sudáfrica no está ejecutando correctamente el tratamiento en frío impuesto a sus exportaciones de naranjas. Este procedimiento debe mantener la fruta durante un periodo determinado a temperaturas suficientemente bajas para impedir la supervivencia de la falsa polilla. «Algo no se está haciendo bien cuando la UE detecta falsa polilla viva en uno de los lotes de naranjas sudafricanas que han sido analizados. Y hay que tener en cuenta que hay un porcentaje muy alto de importaciones de Sudáfrica que no se inspeccionan y por las que puede entrar la plaga», ha advertido el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado.
La organización agraria reclama a Bruselas que haga cumplir su propia normativa y garantice que los cargamentos lleguen a Europa sin organismos capaces de amenazar las plantaciones comunitarias. También pide extender el tratamiento en frío a otros cítricos sudafricanos susceptibles de transportar la plaga, como las mandarinas y los pomelos.
El campo español, expuesto a una competencia desigual
El problema va más allá de una partida concreta. Los agricultores españoles deben cumplir una de las legislaciones fitosanitarias más exigentes del mundo, asumir restricciones sobre materias activas y soportar unos costes crecientes para garantizar la seguridad y trazabilidad de sus cosechas. Sin embargo, sus productos compiten en los mismos mercados con mercancías cultivadas fuera de la UE bajo normas diferentes.
Los controles fronterizos son, por tanto, la última barrera para evitar que esa diferencia termine convirtiéndose en un riesgo directo para nuestras explotaciones. La llegada de una plaga foránea no solo comprometería la producción: también podría obligar a aplicar nuevos tratamientos, aumentar los gastos y provocar restricciones comerciales que acabarían afectando a todo el sector.
Aguado sostiene que el riesgo es «intolerable» y exige una respuesta más contundente por parte de las instituciones europeas. Para AVA-ASAJA, si un país exportador no puede garantizar la seguridad fitosanitaria de sus envíos, la UE debe adoptar medidas capaces de proteger a sus productores.
Hasta 16 detecciones de mancha negra
La falsa polilla no es el único organismo perjudicial localizado en productos importados. Durante agosto, las autoridades europeas también detectaron mancha negra de los cítricos (Phyllosticta citricarpa) en naranjas procedentes de Sudáfrica. Con este nuevo episodio, ya son 16 las detecciones de esta enfermedad de cuarentena en cítricos originarios de dicho país.
AVA-ASAJA solicita que Europa cierre temporalmente sus fronteras a Sudáfrica y a aquellos países que no sean capaces de garantizar la seguridad de sus exportaciones. La organización entiende que mantener la entrada de mercancías tras repetidas interceptaciones expone innecesariamente a la citricultura europea.
Además, entre las 62 detecciones de plagas y enfermedades registradas durante agosto en frutas y hortalizas procedentes de terceros países figura un caso de cancro bacteriano de los cítricos (Xanthomonas citri) en limones de Argentina. Esta última interceptación se produce en pleno debate sobre las importaciones del Mercosur y refuerza una reivindicación habitual del campo español: los acuerdos comerciales y la llegada de alimentos de fuera de Europa deben ir acompañados de controles eficaces y de garantías equivalentes a las que se exigen a los productores comunitarios. De lo contrario, una mercancía más barata puede terminar provocando una factura económica y fitosanitaria muy elevada.
