El campo y el colectivo de los guardas rurales lloran el fallecimiento de Marco Antonio Domínguez García, un profesional que, según recuerda Víctor Villalobos, hizo de la defensa del medio rural una forma de vida. Su muerte ha causado un profundo dolor entre quienes compartieron con él jornadas de trabajo, formación y una profesión que exige entrega, responsabilidad y numerosas horas de soledad sobre el terreno.
Villalobos, responsable del Sector de Guardas Rurales de FTSP-USO y técnico en Medio Ambiente, ha enviado a Jara y Sedal unas emotivas palabras en recuerdo de quien no solo fue su compañero, sino también su amigo. Lo describe como un hombre que sentía verdadera pasión por el campo, la caza, los perros y la guardería rural, valores que marcaron tanto su trayectoria profesional como su relación con quienes lo conocieron.
Un guarda rural por vocación
Para Víctor Villalobos, la figura de Marco representaba el sentido más profundo de una profesión que va mucho más allá de vestir un uniforme. Así lo recuerda: «Marco fue Guarda Rural por vocación. Amaba el campo, la caza, los perros y, sobre todo, esa profesión que representa mucho más que un uniforme. Representa compromiso, responsabilidad, sacrificio y amor por aquello que protegemos».
Su desaparición deja un vacío especialmente doloroso entre sus compañeros. Villalobos reconoce que la pérdida adquiere una dimensión aún mayor cuando detrás del profesional se encontraba una persona cercana: «La pérdida de un compañero nunca es fácil, pero cuando además se marcha un amigo, el dolor se hace todavía más profundo».
Por eso, su homenaje no se limita a la tristeza. Villalobos pide que Marco sea recordado también con orgullo, especialmente cada vez que uno de sus compañeros vuelva a ponerse el uniforme o salga al campo para cumplir con su labor. «Que su recuerdo nos acompañe cada vez que nos pongamos el uniforme, cada vez que salgamos al campo y cada vez que hagamos nuestro trabajo con la misma vocación con la que él lo hacía», afirma.
«Hoy el campo pierde a uno de los nuestros»
La labor de los guardas rurales resulta esencial para la vigilancia de fincas, cotos y explotaciones, así como para la protección del patrimonio natural y cinegético. Es un trabajo discreto, desarrollado muchas veces lejos de cualquier reconocimiento público, pero imprescindible para quienes viven, trabajan o gestionan el medio rural.
Villalobos resume la pérdida con unas palabras que reflejan el dolor de todo el colectivo: «Hoy el campo pierde a uno de los nuestros. Nosotros perdemos a un compañero y yo pierdo a un amigo. Pero su ejemplo queda». Ese ejemplo, añade, permanecerá vivo en la forma de trabajar de quienes comparten los mismos principios: «Porque mientras haya un Guarda Rural que trabaje con honestidad, profesionalidad y respeto por el campo, una parte de Marco seguirá entre nosotros».
Su despedida concluye con una llamada a la unión y con un recuerdo para las personas que sostienen cada día esta profesión y para sus familias: «Hoy más que nunca debemos estar unidos, porque detrás de cada uniforme hay una persona, una familia y una historia».
«Descansa en paz, compañero Marco. Que Dios te tenga en su gloria. Hasta siempre, Marco», termina Villalobos. Desde el equipo de Jara y Sedal trasladamos de igual modo nuestro más sentido pésame a los familiares, compañeros y amigos de Marco en estos difíciles momentos. Descanse en paz.
