La caza ha conseguido hacerse un hueco propio en la campaña electoral andaluza del 17 de mayo. A pocos días de que los andaluces acudan a las urnas, la Federación Andaluza de Caza (FAC) ha logrado que los principales partidos políticos que concurren a las elecciones autonómicas se posicionen públicamente a favor del sector cinegético y asuman sus reivindicaciones para la legislatura 2026/2030. Eso, sin duda, garantiza que el próximo gobierno y el próximo Parlamento andaluz trabajen por la caza.
Este éxito no ha caído del cielo, sino que ha llegado de la mano de la campaña #LaCazaTambiénVota y de la denominada Agenda Andaluza por la Caza, un documento con el que la federación ha querido fijar por escrito las prioridades de un colectivo que representa a casi 100.000 cazadores en Andalucía.
Durante las últimas semanas, la FAC ha mantenido encuentros con distintas formaciones políticas para trasladarles siete líneas estratégicas consideradas prioritarias para garantizar el futuro de la caza social en la comunidad. El documento aborda cuestiones como la recuperación de la caza menor, la defensa del silvestrismo, el relevo generacional, la promoción de la mujer cazadora, el control de depredadores o la oposición a restricciones que preocupan especialmente al sector, como la prohibición de la munición de plomo o las limitaciones sobre la codorniz (Coturnix coturnix).
El resultado de esa campaña ha sido visible: partidos de perfiles muy diferentes han querido dejar clara su postura respecto al mundo cinegético. Algunos lo han hecho firmando expresamente la Agenda Andaluza por la Caza y otros incorporando medidas específicas en sus programas electorales o trasladando compromisos públicos a través de comunicados y encuentros con el sector.
Más allá de la foto de campaña, este movimiento es la consolidación de una estrategia que comenzó hace años y que ha cambiado la forma en que la política andaluza (y nacional) se relaciona con la caza.
De una campaña pionera a una herramienta política
La campaña #LaCazaTambiénVota nació hace una década impulsada por la FAC. Desde entonces se ha repetido en distintos procesos electorales andaluces. Su planteamiento fue sencillo, pero eficaz: recordar a los partidos que los cazadores también son votantes, que forman parte de un colectivo amplio, organizado y con presencia real en el territorio, y que sus problemas no podían seguir quedando fuera del debate institucional.
Con el paso de los años, aquella iniciativa se ha convertido en una herramienta de presión política que después se ha replicado con éxito en otras comunidades autónomas. Su objetivo no es respaldar a una formación concreta, sino conseguir que los partidos se retraten ante el sector, asuman compromisos medibles y puedan ser fiscalizados durante la legislatura. Esa es, precisamente, una de las claves del cambio: la caza ha dejado de aparecer únicamente en campaña electoral para convertirse en un asunto recurrente en la actividad parlamentaria andaluza.
Pablo Sorzano, responsable de comunicación y prensa y uno de los padres de la campaña #LaCazaTambiénVota allá por 2016, considera que el trabajo desarrollado por la FAC en los últimos años ha creado una base sólida para la próxima legislatura. «Yo personalmente soy bastante optimista y pienso que estos próximos cuatro años pueden ser un punto de inflexión importante para la caza en Andalucía», explica a Jara y Sedal. No obstante, matiza que ese avance dependerá del resultado electoral del domingo y del Gobierno que se forme después de las elecciones.
Sorzano recuerda que la anterior edición de la campaña permitió obtener el compromiso de la mayoría de los partidos con el Pacto Andaluz por la Caza, lo que después sirvió como herramienta para exigir avances tanto al Gobierno andaluz como a la oposición. En ese sentido, cita uno de los logros más relevantes de la legislatura: «Se ha avanzado mucho, se han conseguido cosas muy importantes como, por ejemplo, el control de depredadores, que llevaba 25 años esperando en un cajón».
«Hemos conseguido poner la caza en el debate político»
El responsable de la campaña admite que todavía quedan asuntos pendientes. Uno de los más importantes es el silvestrismo, una reivindicación histórica para miles de aficionados andaluces que la FAC mantiene entre sus prioridades. «Es cierto que otras cosas como el silvestrismo todavía no se han podido rematar, ha faltado tiempo», señala Sorzano, que confía en que la próxima legislatura permita desbloquear este y otros debates pendientes.
Para la FAC, la clave está en que el sector ha demostrado capacidad de presión, pero también rigor y voluntad de trabajo. «Ya hemos demostrado que apretamos, que exigimos, pero que también trabajamos de manera rigurosa», defiende Sorzano. A su juicio, contar con el apoyo de una amplia mayoría del Parlamento andaluz puede permitir que en los próximos cuatro años salgan adelante novedades legislativas y se desbloqueen cuestiones que siguen abiertas.
El cambio, según Sorzano, no se limita a los días de campaña. El responsable de comunicación de la FAC sostiene que la presencia de la caza en la política andaluza es hoy mucho más constante de lo que percibe buena parte de la ciudadanía. «No hay comisión de Sostenibilidad y Medio Ambiente del Parlamento andaluz en la que no se hable de caza, en la que no se lleven propuestas de la Federación Andaluza de Caza, en la que no se mencionen los problemas de los cazadores andaluces», asegura.
También subraya que las administraciones ya no pueden legislar de espaldas al colectivo cinegético. «No hay ley en materia de caza, de medioambiente o que pueda afectar al colectivo en la que la Junta de Andalucía o la oposición mueva un papel o haga un trámite sin tener en cuenta a los cazadores andaluces», afirma. Para Sorzano, ese es el gran logro de la campaña: haber conseguido que la caza sea tenida en cuenta de manera permanente y no solo como un recurso electoral puntual.
Del compromiso de PP, PSOE y VOX al respaldo de SALF
Uno de los primeros apoyos llegó de la mano de Se Acabó la Fiesta (SALF). Su candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Adrián Yacar, acudió a la sede central de la FAC para rubricar el documento impulsado por los cazadores andaluces y comprometerse por escrito con sus principales reivindicaciones.
Tras aquel encuentro, el presidente de la FAC, José María Mancheño, agradeció al partido «que haya tenido a bien escucharnos y firmar este compromiso». Además, subrayó que el objetivo de la campaña pasa por «que la caza tenga también su hueco en el debate electoral».
Días después fue el presidente andaluz y candidato del PP, Juanma Moreno, quien escenificó públicamente su respaldo al sector cinegético firmando también la Agenda Andaluza por la Caza durante un encuentro celebrado en Sevilla junto a representantes de la Junta Directiva de la FAC y la consejera en funciones de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Catalina García. Según trasladó la propia federación, Moreno se comprometió con los siete puntos del documento y reafirmó el apoyo del Partido Popular a la caza sostenible como actividad ligada a la conservación, la gestión del territorio y el mundo rural andaluz.
A ese respaldo se sumó este miércoles la candidata del PSOE-A, María Jesús Montero, que mantuvo una reunión con representantes de la FAC en Granada y comprometió igualmente el apoyo de su partido a la Agenda Andaluza por la Caza. «Desde la Federación Andaluza de Caza celebramos el compromiso con las reivindicaciones del sector cinegético por parte del PSOE», señaló Mancheño tras el encuentro.
VOX también ha querido situar la caza en el centro de su programa electoral. En una nota de prensa remitida a la redacción de Jara y Sedal, la formación de Santiago Abascal anunció una batería de propuestas dirigidas a reforzar la actividad cinegética en Andalucía y defendió la necesidad de protegerla «frente al animalismo y el ecologismo radical».
Entre las medidas planteadas por VOX figuran la implantación de una licencia única válida en toda España, la simplificación administrativa, el impulso a la comercialización de la carne de caza y el control poblacional del jabalí (Sus scrofa) y otras especies con sobreabundancia. El partido también propone permitir la caza en Parques Nacionales, reforzar el apoyo a las modalidades tradicionales y avanzar hacia una Ley Nacional de Caza que armonice la normativa autonómica.
Una legislatura clave para desbloquear viejas reivindicaciones
La lectura que hace la FAC de este escenario va más allá de los apoyos concretos recabados durante la campaña. La federación considera que la caza ha logrado consolidarse como un interlocutor político necesario en Andalucía, una comunidad donde la actividad cinegética tiene un peso social, económico y cultural especialmente importante. El reto, a partir de ahora, será transformar esos compromisos en medidas reales durante la próxima legislatura.
Entre los asuntos pendientes figuran la recuperación de la caza menor, el futuro del silvestrismo, el relevo generacional, la incorporación de más mujeres a la actividad, el reconocimiento del papel de los cazadores en la conservación y la defensa del sector ante nuevas restricciones normativas. También estarán sobre la mesa cuestiones de alcance nacional y europeo, como la munición de plomo o las limitaciones que afectan a especies migratorias como la codorniz.
Para Sorzano, el mayor logro de la campaña es haber conseguido que los cazadores dejen de ser un colectivo invisible para la política. «La caza también vota ha sido para que tengan en cuenta un colectivo que en Andalucía es importantísimo en cuanto a número y a lo que genera a nivel de conservación y de movimiento económico», señala.
El responsable de la campaña resume ese cambio con una expresión muy reconocible dentro del mundo cinegético, recordando al histórico dirigente Pedro Acedo: «Lo que hemos conseguido es, como decía mi amigo Pedro Acedo, que en paz descanse, salir del armero y que los políticos nos tengan en cuenta para todo».
