En el campo no todo lo que crece es comestible, aunque tenga pinta de serlo. Aunque muchas plantas silvestres forman parte de la alimentación tradicional o pueden servir como recurso en situaciones de supervivencia, existen excepciones especialmente peligrosas. Una de ellas es la cebolla albarrana (Drimia maritima), una especie frecuente en amplias zonas del Mediterráneo y cuya toxicidad ha llevado a un conocido experto en supervivencia a lanzar una advertencia tajante a través de las redes sociales.
El protagonista del vídeo es, Félix Javier Zurbano Martínez —FJ Supervivencia—, que muestra el característico bulbo de esta planta mientras explica los riesgos asociados a su consumo. Su mensaje no deja lugar a dudas: «Cebolla albarranera. Si te la comes, estás muerto. Solo con ingerir entre 0,1 y 1,5 gramos es mortal. Si la cortas con tu cuchillo, lávalo muy bien, porque si no, te envenenarás».
La publicación ha generado miles de interacciones y comentarios, especialmente entre aficionados al senderismo, la naturaleza y las actividades al aire libre, que pueden encontrarse con esta especie durante sus salidas por el monte.
Una planta común en muchas zonas de España
La cebolla albarrana es una planta bulbosa perteneciente a la familia de las asparagáceas. Se distribuye por buena parte de la región mediterránea y, en España, está presente sobre todo en la mitad sur peninsular, las costas mediterráneas y atlánticas, Baleares y Canarias.
Suele crecer en terrenos pedregosos, eriales, claros de bosque, matorrales y zonas costeras, por lo que no resulta extraño encontrarla durante paseos por el campo. Su gran bulbo, que a menudo sobresale parcialmente del suelo, es una de las características que permiten identificarla. Según explica FJ Supervivencia en la descripción del vídeo, distinguirla correctamente requiere cierta experiencia. El experto recuerda que lo más prudente es no consumir nunca ninguna planta silvestre de la que no se tenga una identificación completamente segura.
El bulbo concentra gran parte de su toxicidad
La peligrosidad de esta especie está ampliamente documentada. De acuerdo con la información botánica disponible sobre Drimia maritima, toda la planta contiene compuestos tóxicos, aunque la mayor concentración se encuentra en el bulbo.
Entre sus principios activos destacan determinados heterósidos cardiotónicos, sustancias capaces de afectar gravemente al funcionamiento del corazón. La literatura científica recoge que la ingestión por vía oral de cantidades comprendidas entre 0,1 y 1,5 gramos puede llegar a provocar la muerte. Los síntomas de una intoxicación incluyen alteraciones digestivas, problemas urinarios y trastornos cardíacos. En los casos más graves, la muerte puede producirse por parálisis cardíaca y parada circulatoria.
Precaución también al manipularla
La advertencia del divulgador no se limita únicamente al consumo. En su vídeo insiste en la importancia de limpiar cuidadosamente cualquier herramienta que haya estado en contacto con la planta. La información disponible sobre la cebolla albarrana señala además que el contacto de sus jugos con la piel puede provocar irritaciones, ampollas o dermatitis en algunas personas. También se ha descrito que las partículas inhaladas pueden causar estornudos.
Paradójicamente, esta misma toxicidad ha permitido que la especie tenga diferentes usos a lo largo de la historia. Desde la antigüedad fue empleada con fines medicinales bajo estrictas dosis controladas y también se utilizó como rodenticida debido a sus efectos sobre el sistema cardiovascular.
Lo que recuerda el vídeo viral de FJ Supervivencia es una máxima básica para cualquier aficionado al campo: nunca consumir una planta silvestre si existe la más mínima duda sobre su identificación, especialmente cuando se trata de especies capaces de provocar consecuencias tan graves con cantidades aparentemente insignificantes.
