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La ‘enfermedad del mosquito’ puede matar a siete de cada diez ciervos contagiados por la enfermedad

Ciervos en una dehesa. © Shutterstock

La enfermedad hemorrágica epizoótica no provoca únicamente algunas bajas aisladas entre los ciervos. Un nuevo estudio realizado por investigadores españoles ha permitido conocer por primera vez con detalle cómo ataca el virus a esta especie y hasta qué punto puede resultar letal cuando los animales llegan a mostrar síntomas.

Los científicos analizaron un brote registrado en una explotación con 1.709 ciervos. Un total de 118 enfermaron y 83 murieron, lo que supone una mortalidad del 4,9% sobre el conjunto de animales, pero una letalidad del 70,3% entre los ejemplares que presentaron signos clínicos. Dicho de otro modo: siete de cada diez ciervos que enfermaron de forma visible no lograron superar la infección en aquel brote concreto.

El trabajo, publicado en la revista científica Veterinary Research, combina los datos obtenidos mediante encuestas realizadas en 48 fincas cinegéticas de 17 provincias, el seguimiento de la citada población cautiva y el examen de 16 ciervos muertos cuya infección por el serotipo 8 había sido confirmada.

Los síntomas que pueden verse en el campo

Los resultados ayudan a poner nombre a comportamientos que cazadores, guardas y gestores ya observaron durante los primeros brotes. Los ciervos afectados pueden perder la coordinación, caminar con dificultad, realizar movimientos repetitivos con la cabeza, salivar en exceso o quedarse postrados y apartados del resto de la manada.

La cierva enferma. © TikTok

También pueden presentar fiebre, cojera, problemas respiratorios y pérdida del instinto de huida. En los cuadros más graves se observaron ceguera, pedaleo mientras el animal permanecía tumbado, convulsiones y coma. Algunos ejemplares murieron apenas unas horas después de aparecer los primeros síntomas, mientras que otros fueron encontrados muertos sin que antes se hubiera detectado ninguna señal evidente.

En el brote controlado por los investigadores, los machos enfermaron y murieron en una proporción mayor que las hembras. Además, casi todos los animales afectados eran adultos: únicamente se registró un joven entre los 118 casos clínicos. La investigación también detectó posibles consecuencias posteriores entre los animales que sobrevivieron. De las 13 hembras recuperadas, diez abortaron durante la siguiente gestación y otra murió como consecuencia de un parto complicado.

Daños graves en varios órganos

Las necropsias revelaron que el virus no afecta a un único órgano. Los ejemplares presentaban congestión generalizada, hemorragias, lesiones en la boca y un importante edema pulmonar que explica la dificultad respiratoria y la presencia de espuma observada en algunos animales.

El cerebro, los pulmones, el hígado, los riñones y el bazo figuraron entre los órganos más dañados. El análisis microscópico confirmó lesiones vasculares, inflamación, necrosis y una fuerte reducción del tejido linfoide. El antígeno del virus fue localizado principalmente en macrófagos y en células endoteliales y epiteliales. Este daño generalizado permite entender por qué algunos ciervos pasan rápidamente de mostrar desorientación o dificultad para respirar a morir en cuestión de horas.

Qué supone el hallazgo para cazadores y gestores

El porcentaje del 70,3% no significa que mueran siete de cada diez ciervos existentes en una finca. Se refiere a los animales que manifestaron síntomas en el brote estudiado. Sin embargo, confirma que, cuando la enfermedad se desarrolla clínicamente, el desenlace puede ser muy grave.

La EHE está causada por un virus transmitido por pequeños insectos del género Culicoides. No se contagia directamente de un ciervo a otro y no afecta a las personas. Su actividad suele aumentar durante los meses cálidos, cuando estos vectores son más abundantes.

Jara y Sedal ya explicó en 2023 cómo reconocer la enfermedad hemorrágica epizoótica y actuar ante un posible caso. La recomendación continúa siendo comunicar a los servicios veterinarios o medioambientales la aparición de ciervos desorientados, con salivación abundante, problemas respiratorios o pérdida del instinto de huida, así como el hallazgo de cadáveres sospechosos.

El nuevo trabajo completa lo que hasta ahora se conocía por observaciones de campo y confirma científicamente la elevada vulnerabilidad del venado al serotipo 8. Además, se suma a otra investigación de la que informó esta revista y que demostró que el virus también puede causar enfermedad mortal en gamos y muflones.

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