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Un nuevo estudio descubre una trampa mortal (hasta ahora desconocida) para la perdiz roja

Una perdiz en un viñedo de Castilla-La Mancha. © JDG

Científicos del Grupo de Investigación en Gestión de Recursos Cinegéticos y Fauna Silvestre del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC, UCLM, JCCM) han desarrollado, en colaboración con científicos del departamento de Zoología y Biología Celular Animal de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y del departamento de Biología Animal de la Universidad de Málaga, un estudio a gran escala en toda Castilla La-Mancha para analizar la relación entre la densidad poblacional de perdiz roja (Alectoris rufa) y la composición y uso que se da a las tierras agrícolas.

Por otro lado, también han estimado la tendencia poblacional de la especie en la región durante la última década y la relación de ésta con los cambios que se dan en la composición del paisaje agrícola. Este estudio se ha basado en los datos recogidos por los guardas de la Junta de Comunidades de Castilla La-Mancha entre los años 2010 y 2017 como parte del programa del Servicio de Caza y Pesca para la monitorización de la perdiz roja.

Más perdices en los pastos y viñedos de secano

Los resultados obtenidos en este trabajo muestran que la abundancia de perdiz roja esta estrechamente relacionada con la composición y el manejo de las tierras de cultivo. La abundancia de esta especie está positivamente relacionada con la extensión de la vegetación natural (particularmente los pastos) y los viñedos tradicionales de secano, pero negativamente relacionada con la extensión de los viñedos en regadío y los cultivos arbóreos. Por otro lado, también se describen algunos factores climáticos limitantes para las poblaciones de perdiz roja, como son las bajas temperaturas invernales y las altas precipitaciones otoñales.

En el estudio también se muestra que la abundancia de perdiz roja está condicionada por la forma de manejo de algunos cultivos, como es el caso del viñedo. La perdiz roja depende en gran medida del agua durante el verano y podría ser atraída por los viñedos de regadío para beber. De hecho, otro estudio ha mostrado que la perdiz roja parece utilizar con mayor asiduidad los viñedos en espaldera que los tradicionales durante el verano. Sin embargo, la aplicación de fertilizantes a través del agua de riego es una práctica común en los viñedos (los cuales se riegan por goteo), volviendo el agua de riego tóxica para las aves.

Viñedo con riego por goteo instalado. ©Shutterstock

A este respecto, el estudio muestra que una mayor proporción de viñedos en regadío en el paisaje está asociada con una menor abundancia de perdiz roja, pero esta relación negativa se minimiza en zonas sensibles a la contaminación por nitratos, donde hay limitaciones en cuanto a la cantidad de fertilizante que se puede aplicar al agua de riego. Esto sugiere que los cultivos fertirrigados podrían ser una importante trampa ecológica para esta y otras especies de aves agrícolas.

Un declive poblacional debido a efectos puntuales

El estudio también muestra que la población de perdiz roja ha sufrido un declive poblacional del 51% entre 2010 y 2017 en Castilla La-Mancha, que es una de las regiones más importantes para la especie. Cabe destacar que este declive no fue lineal a lo largo del período de estudio, sino que se produjo principalmente en dos años (2013 y 2014), con períodos de relativa estabilidad antes y después. Esto sugiere que dicho declive puede deberse a eventos estocásticos puntuales –que impliquen una supervivencia o reproducción extremadamente malas en unos años determinados), pero que las condiciones ambientales o demográficas impiden que la población se recupere posteriormente–.

Por otro lado, en consonancia con los resultados sobre la abundancia, las tendencias poblacionales de perdiz roja son moduladas por los cambios de uso del suelo: el declive fue más marcado en las zonas donde la proporción de pastos (vegetación natural) ha disminuido más, y donde los cultivos de árboles han aumentado más.

Perdiz roja sobre una viña tradicional de secano. © JDG

Caza sostenible, control de agroquímicos y control del uso del suelo, posibles soluciones

Este resultado pone de manifiesto la delicada situación de esta emblemática ave, de gran importancia socioeconómica y ecológica. Los científicos, las instituciones públicas, los agricultores y las federaciones de cazadores deberían trabajar conjuntamente para resolver el problema de conservación que afronta la perdiz roja. Posiblemente la conservación de esta especie, así como la de otras aves agrícolas en fuerte declive como el sisón o las gangas, requiera replantear la política agraria, evitando la intensificación y el uso excesivo de productos agroquímicos, restringiendo la expansión de los cultivos arbóreos y fomentando las manchas de vegetación natural o seminatural, al tiempo que se garantiza que la caza se lleva a cabo de forma sostenible.

Además, los resultados de este estudio recalcan la necesidad de un seguimiento continuado de la especie y también aportan información relevante para mejorar la monitorización de la misma. Los resultados indican que el mejor momento para realizar conteos de perdiz roja (dentro del marco temporal de nuestro estudio, entre abril y julio) es a finales de abril/principios de mayo o en julio. En cuanto a la hora de muestreo, realizar los conteos al amanecer parece ser lo más eficiente a principios de la primavera, mientras que en Julio parece mas adecuado realizar los conteos al atardecer. Esto debería tenerse en cuenta al diseñar los programas de seguimiento. De un modo u otro, el estudio indica que es aconsejable utilizar conteos repetidos para tener en cuenta la detectabilidad durante el proceso de modelización, con el fin de obtener estimas de abundancia mas precisas.

En general, los resultados obtenidos en este trabajo ponen de manifiesto el valor de los paisajes agrícolas en mosaico para las aves agrícolas, como la perdiz roja. Un paisaje agrícola, que combine el sistema cerealista de secano tradicional, con parcelas de vegetación herbácea natural (como los pastos y linderos) y cultivos con abundante cubierta vegetal (como los viñedos tradicionales de secano), ofreciendo así lugares de forrajeo y refugio para evitar a los depredadores y las altas temperaturas estivales.

Puedes consultar la publicación científica de este trabajo de investigación en:

       
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