La implicación de los cazadores en la gestión del territorio puede contribuir a la recuperación de la tórtola europea (Streptopelia turtur). Así lo refleja un estudio publicado en agosto de 2026 en la revista científica Journal for Nature Conservation, basado en los resultados de un proyecto piloto desarrollado en Extremadura entre 2020 y 2024.
La investigación analizó qué sucedía cuando las oportunidades de caza de la especie se condicionaban al cumplimiento de determinados compromisos de conservación. Entre ellos figuraban la realización de censos, la mejora del hábitat y el registro digital de las capturas.
Los resultados muestran que este modelo consiguió involucrar a propietarios y gestores de terrenos cinegéticos en la recuperación de la tórtola. El 74 % de los cotos inspeccionados aplicó medidas de mejora del hábitat, principalmente relacionadas con la disponibilidad de agua y alimento, aunque también se llevaron a cabo actuaciones agrícolas, como siembras destinadas a favorecer a la fauna.
El trabajo, titulado Ready for European turtle dove adaptive harvest management? Lessons learned from pilot trials in Extremadura (south-western Spain), se desarrolló dentro del Plan Integral para la Recuperación de la Tórtola (PIRTE), financiado por la Junta de Extremadura.
La dirección científica correspondió a Fundación Artemisan y contó con la colaboración de la Federación Extremeña de Caza, la Universidad de León y la Universidad de Extremadura.
Cazar como incentivo para conservar la tórtola
Una de las principales novedades del proyecto fue utilizar las oportunidades de caza como recompensa para aquellos cotos dispuestos a participar activamente en la conservación y el seguimiento de la especie.
La autorización para cazar no se concedía de manera automática. Los gestores de los terrenos tenían que realizar censos, aplicar medidas destinadas a mejorar el hábitat y participar en un sistema de control de las capturas. La actividad cinegética quedaba así integrada en una estrategia más amplia de gestión adaptativa.
El planteamiento partía de una realidad conocida por numerosos propietarios y cazadores: la expectativa de poder aprovechar en el futuro una especie proporciona un incentivo para invertir tiempo y recursos en conservarla y mejorar el territorio que necesita para alimentarse, beber y reproducirse.
Los autores concluyen que esta estrategia permitió identificar y crear un grupo de cotos especialmente comprometidos con la conservación y el aprovechamiento sostenible de la tórtola europea.
Para Carlos Sánchez, director de Investigación de Fundación Artemisan, los resultados refuerzan una idea fundamental: «la conservación de las especies cinegéticas no puede desligarse de la gestión del territorio ni de las personas que trabajan y desarrollan su actividad en él».
Sánchez añade que «las oportunidades de caza, cuando se integra en un sistema de gestión adaptativa, pueden convertirse en un incentivo para conservar el hábitat, mejorar el conocimiento de las poblaciones y generar datos útiles para la toma de decisiones».
Los cazadores realizaron 665 censos en 234 cotos
La investigación también acredita la capacidad de cazadores y gestores cinegéticos para colaborar en la obtención de información científica sobre las poblaciones silvestres.
Durante el proyecto se efectuaron 665 recorridos de censo en 234 cotos. Estos terrenos representaban aproximadamente el 20 % de los que cazaban tórtolas en Extremadura antes de la aplicación de la moratoria.
Los datos recopilados ofrecieron una densidad media de 14,18 tórtolas por kilómetro cuadrado durante el periodo estudiado. Los conteos mostraron, además, una tendencia creciente de la población entre 2021 y 2024 dentro del área analizada.
Estos resultados ponen en valor la función de los cazadores como «centinelas del campo». Su presencia continuada sobre el terreno puede ayudar a generar información sobre la abundancia de las especies cinegéticas y los cambios que se producen en los ecosistemas.
Los investigadores señalan, no obstante, que será necesario seguir reforzando los sistemas de seguimiento y facilitar el uso de herramientas digitales para obtener datos más abundantes, homogéneos y rápidos.
Agua, alimento y mejoras agrícolas para recuperar la especie
La pérdida y degradación del hábitat constituye una de las principales amenazas para la tórtola europea. La disminución del alimento disponible, los cambios en las prácticas agrícolas y la desaparición de lugares adecuados para reproducirse han contribuido al declive sufrido por esta migratoria durante las últimas décadas.
Por ello, una parte esencial del proyecto se centró en las actuaciones efectuadas dentro de los terrenos cinegéticos. Las medidas más habituales fueron el suministro de agua y alimento, aunque tras la creación del programa también aumentaron otras intervenciones sobre el medio, entre ellas las mejoras agrícolas.
El estudio propone que los futuros sistemas de autorización tengan en cuenta no solo la existencia de estas medidas, sino también la calidad del hábitat de cada coto y la intensidad del esfuerzo de gestión. De esta manera, las oportunidades cinegéticas podrían premiar de forma más precisa a los terrenos que aporten un beneficio real a la especie.
Una jornada de caza experimental controlada mediante una aplicación
El proyecto incluyó un programa experimental de aprovechamiento en un número limitado de terrenos. La caza se autorizó durante una sola jornada por temporada en 37 cotos a lo largo del estudio.
Todas las capturas tenían que registrarse mediante una aplicación para teléfonos móviles. La experiencia permitió comprobar que herramientas como el Precinto Digital de Caza pueden facilitar la comunicación de los datos y mejorar la rapidez con la que administraciones y científicos conocen el número de aves abatidas.
Este control resulta esencial para aplicar una gestión adaptativa, en la que las decisiones y los cupos se revisan de acuerdo con la evolución de la población y con la información obtenida durante cada temporada.
Un modelo aplicable en España y otros países europeos
La moratoria sobre la caza de la tórtola se aplicó entre 2021 y 2025 en los países pertenecientes a la ruta migratoria occidental. Durante los últimos años se ha constatado una recuperación de la población a escala de esa ruta, lo que permitió cumplir las condiciones establecidas para levantar la suspensión en España, Francia y Portugal.
La experiencia extremeña ofrece ahora información práctica sobre cómo organizar el regreso de la actividad cinegética dentro de un sistema sometido a controles científicos. El modelo vincula las posibles autorizaciones con la mejora del hábitat, los censos, el cumplimiento de los cupos y el registro inmediato de las capturas.
El presidente de la Federación Extremeña de Caza, José María Gallardo, ha agradecido a la Junta de Extremadura «su apuesta desde el primer momento por este pionero plan de recuperación de la tórtola» y ha destacado que «Extremadura marcó el camino para demostrar que la gestión cinegética es una parte fundamental en la recuperación y conservación de especies como la tórtola».
Los resultados respaldan así un modelo en el que los cazadores no aparecen únicamente como usuarios de un recurso natural, sino como participantes necesarios en su seguimiento y conservación. La experiencia muestra que, cuando las oportunidades de caza dependen del compromiso con la especie, los cotos tienen un incentivo tangible para cuidar el territorio y proporcionar a los científicos información útil para decidir cómo debe gestionarse la población.
