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¿Hay colonias felinas en tu barrio? Cuidado al pasear a tu perro: pueden transmitirle estas ocho enfermedades

Gato callejero junto a un perro. © Shutterstock

Las colonias felinas se han convertido durante los últimos años en una imagen habitual de parques, solares, jardines y calles de numerosos municipios españoles. Miles de estos animales viven permanentemente en el exterior, comparten espacio con personas, fauna silvestre y animales domésticos y utilizan zonas por las que cada día pasan perros que olfatean el terreno, se acercan a sus comederos o entran en contacto con sus heces.

La cuestión ha adquirido además una relevancia especial desde la entrada en vigor de la Ley 7/2023, aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez, que ha reforzado jurídicamente la permanencia de los gatos comunitarios en sus colonias y ha establecido el método CER —captura, esterilización y retorno— como eje de su gestión, blindando su presencia al hacer casi imposible su retirada del entorno.

El problema no es solo cuántos animales forman esas colonias, sino qué enfermedades y parásitos circulan entre ellos y hasta qué punto están siendo controlados. España no dispone de un sistema estatal homogéneo de vigilancia epidemiológica que analice periódicamente una muestra representativa de estas poblaciones y permita conocer qué agentes están presentes y con qué prevalencia. La ciencia, sin embargo, ha demostrado que los gatos callejeros pueden albergar una elevada carga parasitaria y contribuir a contaminar el entorno que comparten con animales domésticos, fauna silvestre y, lo que es peor, personas.

España, de hecho, ya cuenta con estudios que permiten hacerse una idea del problema. Una investigación realizada sobre 263 gatos callejeros de zonas urbanas del centro del país encontró endoparásitos en el 29,2 % de los animales analizados. Entre ellos apareció Toxocara cati en el 11,7 %, mientras que el 24,2 % presentó anticuerpos frente a Toxoplasma gondii. Los investigadores estudiaron precisamente animales incluidos en un programa de captura, esterilización y retorno.

Una muestra aún más llamativa de hasta qué punto puede alcanzar este problema acaba de llegar desde Estados Unidos. Otro estudio publicado en julio de 2026 en PLOS One, realizado con 87 gatos de vida libre de Nueva York incluidos también en programas de captura, esterilización y retorno, encontró al menos un endoparásito en el 57,5 % de los animales examinados y huevos de Toxocara en el 54 %. Los investigadores describieron una elevada carga de parásitos gastrointestinales y advirtieron de las implicaciones sanitarias y de contaminación ambiental asociadas a estas poblaciones.

¿Y qué significa todo esto para alguien que pasa cada día junto a una de estas colonias con su perro? Que tiene que tener cuidado para que su perro no se contagie de una de estas enfermedades.

1. Pulga del gato (Ctenocephalides felis)

Qué es: La llamada pulga del gato no vive exclusivamente sobre felinos. Se trata de uno de los ectoparásitos más habituales tanto en perros como en gatos. En un estudio realizado sobre 198 gatos y 182 perros, C. felis representó el 98,5 % de las pulgas recuperadas de los primeros y el 77,5 % de las encontradas en los segundos.

Cómo se contagia: Un perro puede adquirir pulgas procedentes de gatos parasitados o de los ambientes que estos frecuentan, especialmente zonas de descanso y otros lugares donde los ectoparásitos puedan completar parte de su ciclo.

Qué provoca: Las infestaciones pueden ocasionar picor, irritación y dermatitis. Pero el problema no termina ahí, porque las pulgas también participan en el ciclo de otros parásitos.

Riesgo añadido — Dipylidium caninum: Las pulgas pueden actuar como hospedadores intermediarios de esta tenia, que infecta tanto a perros como a gatos. El perro adquiere el parásito cuando ingiere accidentalmente una pulga infectada, algo que puede suceder al morderse o lamerse para aliviar el picor.

Qué provoca Dipylidium: Puede causar dipilidiosis, una infección intestinal que en muchos perros es leve o incluso asintomática, pero que puede provocar picor anal, molestias digestivas, diarrea, pérdida de peso o irritación, especialmente cuando la carga parasitaria es elevada. A veces pueden observarse segmentos de la tenia, similares a granos de arroz, alrededor del ano o en las heces.

2. Tiña o dermatofitosis (Microsporum canis)

Qué es: La tiña es una infección cutánea causada por hongos. Una de las especies más importantes es Microsporum canis, que puede afectar tanto a gatos como a perros y también infectar al ser humano.

Cómo se contagia: El perro puede exponerse mediante contacto con un gato infectado o con material contaminado por sus esporas si pasea en el mismo entorno.

Qué provoca: Las lesiones suelen afectar a la piel y al pelo y pueden manifestarse mediante zonas de alopecia, descamación y otras alteraciones cutáneas que necesitan diagnóstico veterinario.

Afecta a los humanos: Sí. La literatura veterinaria considera la dermatofitosis una enfermedad contagiosa común de perros y gatos y destaca su potencial zoonótico.

3. Ácaro del oído (Otodectes cynotis)

Qué es: Otodectes cynotis es un ectoparásito de carnívoros capaz de afectar tanto a perros como a gatos.

Cómo se contagia: Puede transmitirse entre hospedadores susceptibles, por lo que el contacto con gatos parasitados supone una posible vía de exposición para el perro.

Qué provoca: Su presencia puede ocasionar picor intenso en los oídos, acumulación de secreciones, frecuentes sacudidas de cabeza y problemas de otitis.

Qué sabemos en España: El estudio realizado sobre gatos de vida libre del centro de España detectó también ectoparásitos entre los animales examinados, confirmando que estas poblaciones pueden albergar simultáneamente diferentes grupos de parásitos.

4. Toxoplasmosis (Toxoplasma gondii)

Qué es: Toxoplasma gondii es un protozoo en cuyo ciclo biológico los felinos desempeñan un papel singular, ya que son sus hospedadores definitivos.

Cómo se contagia: Los gatos infectados pueden eliminar ooquistes al ambiente a través de sus heces. Por ello, el riesgo para el perro está fundamentalmente relacionado con la exposición a tierra, agua, alimentos u otros materiales contaminados, más que con el simple hecho de aproximarse físicamente a un gato.

Dónde está el riesgo: Los perros exploran el terreno con el hocico, lamen superficies y algunos presentan coprofagia. Por ello, un espacio frecuentado por numerosos gatos puede convertirse en un lugar de exposición cuando existe contaminación fecal.

Qué sabemos en España: El estudio realizado con gatos de vida libre del centro de España encontró una seroprevalencia del 24,2 % frente a Toxoplasma gondii.

Gato callejero. © Israel Hernández

5. Giardia duodenalis

Qué es: Giardia duodenalis es un protozoo intestinal capaz de infectar a diferentes hospedadores.

Cómo se contagia: Su transmisión se produce fundamentalmente por vía fecal-oral, incluida la ingestión de agua o alimentos contaminados.

Qué provoca: En los perros puede estar asociada fundamentalmente a problemas gastrointestinales y diarrea, aunque la infección no siempre produce signos clínicos.

6. Cryptosporidium

Qué es: Otro grupo de protozoos intestinales capaces de infectar a diferentes especies.

Cómo se contagia: También fundamentalmente a través de contaminación fecal y posterior ingestión del material contaminado.

Qué provoca: Puede ocasionar principalmente trastornos gastrointestinales y diarrea, aunque las consecuencias dependen del hospedador y del estado sanitario del animal.

Dónde está realmente el riesgo: En la contaminación fecal del entorno por protozoos intestinales, especialmente en lugares donde se concentran animales y las condiciones higiénicas son deficientes.

7. Toxocara

Qué es: Los Toxocara son ascáridos cuyos huevos son expulsados con las heces y presentan una gran resistencia en el medio ambiente.

Cómo se dispersa: Los animales parasitados eliminan huevos con sus heces, que pueden acumularse posteriormente en el suelo de parques, jardines, solares y otros espacios públicos.

Por qué preocupa: Una vez contaminado el ambiente, otros animales y personas pueden compartir esos mismos espacios. El problema sanitario, por tanto, no se limita al animal que alberga el parásito. Ya ha sido detectado en España y en otros países por estudios científicos.

8. Bordetella bronchiseptica

Qué es: Bordetella bronchiseptica es una bacteria relacionada con procesos respiratorios en perros y gatos.

Cómo se contagia: Puede circular entre animales que mantienen un contacto estrecho, especialmente en lugares donde conviven numerosos individuos susceptibles.

Qué provoca: Está asociada a enfermedad respiratoria, con signos que pueden incluir tos y otros problemas de las vías respiratorias.

A tener en cuenta: Una investigación realizada durante brotes respiratorios en dos refugios analizó si podía haberse producido transmisión entre perros y gatos y si la presencia de gatos infectados podía representar un riesgo para los perros. Los investigadores comprobaron la presencia del microorganismo en ambas especies. Es un ejemplo de cómo cuantos más animales susceptibles comparten un mismo espacio y mayor es la circulación de un patógeno, mayores son las oportunidades de mantener cadenas de infección.

Consejos para pasear al perro en zonas con colonias felinas.

Cómo proteger a un perro que pasea cerca de colonias felinas

Para reducir al mínimo el riesgo de contagio, conviene adoptar unas pocas precauciones muy concretas durante los paseos:

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