La tecnología vuelve a colarse en el centro del debate cinegético. Esta vez no ha sido un helicóptero, sino un dron de carga el protagonista de un vídeo viral que muestra cómo varios animales recién abatidos son extraídos de parajes prácticamente inaccesibles de alta montaña. Las imágenes, compartidas por la empresa ProVision Ltd, enseñan distintos momentos del operativo: desde el vuelo del aparato hasta el izado de las piezas mediante un cable suspendido a decenas de metros del suelo.
En uno de los fragmentos más comentados se aprecia cómo el dron eleva un animal recién cobrado desde una ladera escarpada, mientras en otro dos hombres ayudan a enganchar la pieza en mitad de un barranco pedregoso. El aparato, de gran tamaño y equipado con un sistema de elevación, transporta después el cuerpo por el aire hasta una zona accesible.
El vídeo ha acumulado miles de visualizaciones en redes sociales y vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que ya surgió hace unos meses con otro viral en el que un helicóptero sacaba un enorme ciervo de una zona abrupta de monte. En ambos casos, el trasfondo es el mismo: cómo recuperar piezas abatidas en lugares donde hacerlo a pie puede ser extremadamente complicado o incluso peligroso.
Cobrar las piezas en terrenos imposibles
La caza en alta montaña plantea situaciones muy diferentes a las de otros escenarios cinegéticos. En zonas escarpadas, con fuertes pendientes, barrancos y kilómetros de distancia hasta el vehículo más cercano, sacar un animal de gran tamaño puede convertirse en una auténtica odisea.
En el vídeo difundido por ProVision Ltd se escucha además una reflexión sobre el actual modelo de control poblacional: «Por lo tanto, el modelo actual de caza selectiva supone un coste para el sector», aseguran en una de las secuencias. También añaden que este tipo de actuaciones responden a una necesidad «desde una perspectiva medioambiental, desde una perspectiva de sanidad animal».
Aunque el uso de drones en tareas agrícolas, rescates o transporte ya está relativamente extendido, verlos aplicados al ámbito cinegético sigue llamando la atención. Y más aún cuando se trata de mover animales de considerable tamaño suspendidos de un cable en mitad de la montaña.
Para algunos aficionados, este tipo de tecnología no supone una ventaja injusta en la acción de cazar, ya que entra en juego una vez abatido el animal. Lo consideran simplemente una herramienta logística para evitar dejar piezas abandonadas o poner en riesgo físico a las personas encargadas del cobro.
Tecnología, ética y gestión cinegética
La utilización de medios mecánicos en la recuperación de animales lleva años generando opiniones enfrentadas. Mientras unos creen que rompe con la esencia más tradicional de la actividad, otros sostienen que el verdadero respeto hacia la pieza pasa precisamente por recuperarla y aprovecharla correctamente.
En especies de gran tamaño o en zonas de montaña extrema, el transporte manual puede requerir horas de esfuerzo físico e incluso operaciones peligrosas. Ahí es donde algunos profesionales ven utilidad a este tipo de sistemas aéreos, especialmente en labores de control poblacional o gestión cinegética en terrenos remotos.
No es casualidad que el propio vídeo haga referencia al «culling», término utilizado habitualmente para describir actuaciones de control de fauna o caza selectiva. En determinados países, especialmente en áreas montañosas o de difícil acceso, estas operaciones forman parte de programas de gestión destinados a controlar densidades animales y reducir impactos sobre el medio natural o la sanidad animal.
