El vídeo de dos activistas animalistas golpeando tambores para reventar una batida de jabalíes en Orense ha vuelto a circular con fuerza en los últimos días, esta vez a través de una publicación en TikTok que recupera las imágenes originales. El suceso ocurrió a finales de septiembre de 2025 en un monte de la comarca ourensana, durante una jornada de caza mayor que contaba con autorización de la Xunta de Galicia, y que terminó suspendida por la actuación de los dos activistas.
Una batida legal interrumpida a golpe de tambor
La cuadrilla había organizado la cacería con todos los permisos en regla y los perros ya estaban sueltos cuando dos personas, acompañadas de un can y provistas de sendos tambores, accedieron al perímetro delimitado para la batida. Allí permanecieron durante más de dos horas golpeando los instrumentos, lo que espantó a la fauna del monte y obligó a los organizadores a dar por perdida la jornada. Los cazadores, que veían cómo se esfumaba una cacería para la que habían tramitado la autorización correspondiente, avisaron a las autoridades. Poco después llegaron al lugar agentes de la Guardia Civil, que se dirigieron a los dos activistas para identificarlos y poner fin a la interrupción.
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«¿Por qué ellos pueden pegar tiros y yo no puedo tocar el tambor?»
Las imágenes que circularon entonces por redes sociales y grupos de mensajería, y que ahora reaparecen en TikTok, muestran a un agente dialogando con una de las activistas, arrodillada junto a su tambor. La mujer llegó a preguntarle: «¿Por qué ellos pueden pegar tiros y yo no puedo tocar el tambor?». El guardia civil le respondió recordándole que se encontraba ante una batida autorizada y señalizada, y que su actuación no podía continuar. La escena, con el contraste entre la pregunta de la activista y la respuesta pausada del agente, fue uno de los fragmentos que más se compartió en su momento y que ha alimentado de nuevo el debate entre cazadores y colectivos animalistas ahora que el vídeo vuelve a difundirse.
Lo que dice la ley gallega sobre boicotear una cacería
Lo que la pareja de activistas parecía ignorar es que la Ley 13/2013, de 23 de diciembre, de caza de Galicia prohíbe expresamente este tipo de conductas. Su artículo 63.11 establece que se prohíbe «el ejercicio de cualquier práctica que entorpeciese el legítimo funcionamiento de las cacerías». El incumplimiento de esa norma se tipifica como infracción grave en el artículo 85.8 de la misma ley, que considera falta grave incumplir las condiciones fijadas para las batidas o las indicaciones de quien sea responsable de la cacería en aspectos que afecten a la seguridad de las personas. Para esas infracciones graves, el artículo 88 fija una multa de 601 a 6.000 euros
