El interés por las propiedades biológicas de la fauna silvestre no es nuevo, pero pocos esperaban que una estructura tan característica como la cuerna de los ciervos pudiera situarse en el foco de la investigación médica. Sin embargo, varios estudios recientes apuntan a que este tejido en crecimiento podría esconder claves relevantes en la lucha contra el cáncer.
Ya en 2021, un trabajo liderado por el investigador Louis Chonco evidenció que el extracto de cuerna era capaz de frenar la proliferación de células de glioblastoma —uno de los tumores cerebrales más agresivos— con resultados cercanos a los de la quimioterapia. Aquel hallazgo abrió una puerta que ahora otros científicos han seguido explorando.
En esta línea, otra investigación publicada en la revista Pharmaceutics ha profundizado en el potencial de este compuesto natural, ampliando el abanico de tumores analizados y confirmando su efecto sobre distintas líneas celulares.
Un crecimiento único con propiedades sorprendentes
El estudio, liderado por Tomás Landete, profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha, junto a investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad de L’Aquila (Italia), se centró en el extracto de cuerna en crecimiento, conocido como DVA.
Según explica el propio Landete: «La sorprendente capacidad anticancerígena de la cuerna de ciervo en crecimiento (DVA) se debe a que tiene el crecimiento más rápido de cualquier tejido animal, siendo de uno a cuatro centímetros al día, lo que se basa en protooncogenes (similares a los oncogenes del cáncer). El peligro de derivar en un tumor ha evolucionado mecanismos anticancerígenos tan potentes que el DVA es efectivo en cultivos de tumores humanos».
Los ensayos se realizaron sobre tumores de diversa naturaleza, incluyendo cáncer de colon, mama, leucemia y nuevamente glioblastoma. En todos los casos, el extracto mostró eficacia, con tasas de mortalidad celular de entre el 20% y el 40%, sin afectar de forma significativa a las células sanas. Además, los investigadores comprobaron que el DVA también reduce la movilidad de las células tumorales, un factor clave en la propagación del cáncer dentro del organismo.
Resultados que abren la puerta a nuevos tratamientos
Uno de los aspectos más llamativos del estudio ha sido la forma de administración. El extracto se probó tanto mediante inyección como por vía oral, obteniendo resultados muy similares en ambos casos. El propio Landete destaca: «Contrariamente a lo que pensaba, a pesar de digerirse por vía oral, el DVA fue casi tan efectivo como inyectado, reduciendo el peso del tumor un 61% frente al 66% intraperitoneal, esto es importante porque una futura medicina basada en una proteína o biomolécula del DVA podría suministrarse en pastillas».
Los análisis posteriores también confirmaron que los tumores tratados presentaban necrosis licuefactiva, es decir, un proceso de destrucción celular que indica la muerte del tejido tumoral. No obstante, los propios investigadores subrayan que estos resultados, aunque prometedores, aún no permiten considerar el extracto como un medicamento. En países como Nueva Zelanda ya se comercializan productos derivados de la cuerna como complemento nutricional, pero todavía no cumplen los requisitos necesarios para su uso clínico.
El impacto de estos hallazgos ha sido tal que Landete ha sido reconocido como catedrático distinguido por la Universidad Científica-Técnica de Changchun, en China, durante el Congreso Internacional de Ciencia y Tecnología de la Cuerna.
Un campo en expansión
El estudio pone de relieve el enorme potencial que aún guarda la biología de especies como el ciervo ibérico, cuya cuerna se regenera cada año a una velocidad sin precedentes en el reino animal. Este proceso, lejos de ser solo un fenómeno natural llamativo, podría convertirse en una herramienta clave en la investigación biomédica.
Aunque todavía queda camino por recorrer, los científicos coinciden en que estamos ante una línea de trabajo que podría cambiar el enfoque de algunos tratamientos oncológicos en el futuro.
