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Expertos alertan de la aparición de corzos afectados por la enfermedad del arroz y piden que no se consuma su carne

Un corzo y un ejemplar afectado. © Shutterstock y J. A. P. G.

En los últimos días, imágenes de varios corzos abatidos en la provincia de León han comenzado a circular entre cazadores y en redes sociales. En ellas se aprecian pequeños puntos blancos distribuidos en la musculatura, un aspecto que ha generado inquietud. La duda se ha repetido en distintos grupos: si es seguro consumir esa carne y a qué se debe exactamente ese fenómeno.

Las fotografías corresponden a ejemplares cazados en zonas como Omaña, Luna o áreas cercanas a la capital leonesa. Según explica el veterinario José Antonio Pérez Garrido, se trata de un caso de sarcosporidiosis, una parasitosis conocida entre los especialistas pero que puede resultar llamativa para quienes no la han visto antes.

El experto lo resume con claridad: «Es sarcosporidiosis, comúnmente llamada «enfermedad del arroz», causada por protozoos del género Sarcocystis». Antes de entrar en detalles técnicos, conviene aclarar que no se trata de un fenómeno excepcional. Aunque su aspecto es llamativo, su presencia en fauna silvestre es relativamente habitual, especialmente en determinadas condiciones ambientales.

Un ciclo parasitario ligado a carnívoros y herbívoros

La sarcosporidiosis tiene un ciclo biológico complejo en el que intervienen distintos animales. Los cérvidos actúan como hospedadores intermediarios, infectándose al ingerir huevos del parásito presentes en el entorno, normalmente al beber agua o consumir vegetación contaminada. Una vez dentro del organismo, los parásitos se alojan en la musculatura y forman esos característicos quistes blanquecinos, visibles a simple vista en algunos casos. Esos puntos, que recuerdan a granos de arroz, contienen miles de formas infectivas del parásito.

La sarcosporidiosis afecta a los cérvidos como hospedadores intermediarios. © Shutterstock

El ciclo se completa cuando un carnívoro —como un zorro, un lobo o un perro— consume esa carne. En su intestino, los parásitos se desarrollan y vuelven a liberarse al medio a través de las heces, cerrando así el proceso y facilitando nuevas infecciones.

Sin riesgo para el ser humano, pero con implicaciones

Una de las principales preocupaciones entre los cazadores ha sido si esta carne puede suponer un riesgo sanitario. En este sentido, el veterinario es tajante: el ser humano no actúa como hospedador en este ciclo, por lo que no se infecta al consumirla. Además, el cocinado elimina las formas parasitarias. Sin embargo, esto no significa que la carne sea recomendable. Una infestación elevada puede provocar alteraciones en la calidad, reacciones adversas e incluso presencia de toxinas asociadas a la carga parasitaria.

Por ello, aunque no exista un riesgo directo para la salud humana, el consumo de piezas muy afectadas resulta desaconsejable, especialmente cuando el aspecto de la carne ya evidencia una parasitación importante.

Un corzo afectado por sarcosporidiosis. © J. A. P. G.

Qué hacer con la carne afectada

Otro aspecto clave es la gestión de los restos. El especialista insiste en la importancia de romper el ciclo del parásito, evitando que otros animales lo perpetúen. Esto implica no dejar restos accesibles a carnívoros ni alimentar con esa carne a perros. La recomendación es clara: destruir adecuadamente la canal para impedir que los quistes lleguen a otros hospedadores. De lo contrario, el problema puede mantenerse o incluso aumentar en la zona.

El propio experto recuerda que este tipo de episodios puede estar relacionado con primaveras húmedas e inviernos suaves, condiciones que favorecen la supervivencia de los huevos en el medio. También influye la abundancia de hospedadores, como cánidos salvajes, y la recuperación de poblaciones de cérvidos.

Por último, conviene no confundir esta patología con otras como la cisticercosis. En este caso, las lesiones son diferentes: en la sarcosporidiosis aparecen estructuras sólidas y alargadas, no vesículas con líquido como ocurre con las tenias.

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