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Los científicos alertan: para salvar al urogallo pirenaico de la extinción hay que controlar depredadores y especies competidoras

Urogallo. © Shutterstock

En los Pirineos, el urogallo pirenaico lleva años caminando al borde del abismo. Catalogado como ave forestal en peligro de extinción, su recuperación se ha convertido en una carrera contrarreloj en la que cada decisión cuenta. Ahora, un nuevo estudio basado en fototrampeo pone el foco en un detalle que puede ser decisivo: no basta con cuidar el monte, también hay que mirar de cerca a quienes comparten —y a veces complican— su territorio.

El artículo, publicado en la revista Ecologies y liderado por Fundación Artemisan, señala que la combinación de gestión de hábitat y el manejo de depredadores y especies competidoras podría cambiar el destino de esta especie.

La investigación se ha desarrollado en áreas críticas para su conservación en Huesca, con un planteamiento claro: comprobar si la estructura del bosque influye realmente en la presencia y abundancia de las especies que compiten con el urogallo o depredan sus nidos.

El trabajo concluye que el urogallo coexiste con una amplia variedad de depredadores y competidores capaces de adaptarse a distintos contextos ecológicos y que no siempre se ven afectados por la gestión del hábitat, incluso en zonas que, sobre el papel, deberían ser ideales para la especie.

Urogallo. © Fundación Artemisan

Fototrampeo en tres tipos de hábitat del Pirineo

Para llevarlo a cabo, el equipo instaló cámaras en tres áreas clasificadas como de hábitat “óptimo”, “favorable” y “desfavorable”, en función de la idoneidad del entorno para el urogallo.

En total, se recopilaron datos durante 3.417 días, con 8.757 fotografías válidas procedentes de 130 ubicaciones. El volumen de información permitió registrar hasta 36 especies distintas, reflejando con claridad que el urogallo no vive solo ni mucho menos.

Entre las especies detectadas con mayor frecuencia destacaron el rebeco pirenaico o sarrio (32,6 %), el corzo (18 %), el jabalí (9,6 %), la ardilla roja (6,1 %), los mustélidos (5,6 %) y el zorro (4,8 %). Además, se fotografiaron urogallos en las zonas de hábitat óptimo y favorable, un dato importante que confirma la utilidad de estos espacios para la especie.

Depredadores de nidos: el calendario importa tanto como el monte

Uno de los hallazgos más relevantes tiene que ver con los depredadores de nidos, especialmente mustélidos y zorros. Según el estudio, los mustélidos y el zorro se detectaron con mayor frecuencia en el área favorable durante otoño e invierno, mientras que en el área óptima su presencia fue mayor en primavera y verano, justo cuando el urogallo entra en su etapa más delicada: la cría.

Este detalle no es menor. Los autores apuntan que, si se busca reducir la depredación de nidos mediante actuaciones de gestión, estas deberían realizarse antes de ese periodo, siguiendo la línea de trabajo ya emprendida en otras zonas de los Pirineos y la Cordillera Cantábrica.

Zorro con un huevo en la boca. © Shutterstock

Con el zorro se observó un patrón muy similar, lo que refuerza la idea de que el momento de intervención puede ser tan determinante como el tipo de masa forestal en la que se actúe.

El jabalí, los córvidos y otras piezas del puzle

El estudio también señala diferencias en otros grupos. Los córvidos fueron más frecuentes en el área de hábitat desfavorable en ambos periodos analizados, mientras que no se encontró un patrón claro para el jabalí, que actúa a la vez como depredador de nidos y competidor de hábitat.

Tampoco apareció un comportamiento definido en el caso de los cérvidos, considerados competidores. Esto sugiere que las recomendaciones de gestión para estas especies deberían basarse no solo en la estructura del hábitat, sino también en factores como la disponibilidad de alimento, un elemento que puede cambiar por completo el mapa real de presiones sobre el urogallo.

El investigador Adrián Moreno, de Fundación Artemisan y responsable del proyecto de recuperación del urogallo pirenaico en el Valle de Bielsa, considera que este trabajo ayuda a comprender cómo influye el tipo de hábitat en la presencia y abundancia de predadores y competidores, y confirma que la supervivencia del urogallo no depende únicamente del monte, sino también del manejo de estas especies.

Además, la entidad ha agradecido la implicación de los colaboradores del proyecto, entre ellos el Gobierno de Aragón, la Federación de Caza de Aragón, la Asociación de Cazadores Valle de Bielsa y el Ayuntamiento de Bielsa, así como a la Fondazione La Lomellina, que financió parcialmente el estudio.

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