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El mundo rural espera el Citroën 2CV 2026, pero qué decir del modelo 4×4 que utilizó la Guardia Civil para patrullar por el campo

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El anuncio de Citroën sobre un futuro vehículo eléctrico inspirado en el espíritu del mítico 2CV ha despertado una gran expectación, también en el mundo rural, aunque la marca todavía no ha confirmado que vaya a llamarse 2CV ni que llegue al mercado en 2026. Mientras se conocen nuevos detalles, merece la pena recordar una de sus versiones más sorprendentes: el 2CV Sahara 4×4 con dos motores que utilizó la Guardia Civil para patrullar por el campo español.

Mucho antes de que los todoterrenos modernos incorporasen sofisticados sistemas electrónicos de tracción, Citroën encontró una solución tan rudimentaria como eficaz para convertir su popular 2CV en un vehículo 4×4: colocarle un motor delante y otro detrás. Así nació el 2CV Sahara, una rareza mecánica que también prestó servicio en la Guardia Civil española.

Este pequeño automóvil fue diseñado para desenvolverse en lugares donde las carreteras eran poco más que caminos. Su bajo peso, la suspensión de largo recorrido y la posibilidad de hacer trabajar conjuntamente sus dos motores permitían que avanzase por terrenos arenosos, pendientes pronunciadas y zonas rurales de difícil acceso.

La marca francesa presentó el prototipo en 1958 y comenzó a fabricarlo dos años después. Aunque inicialmente fue pensado para las explotaciones petroleras y mineras del norte de África, sus cualidades llamaron pronto la atención de organismos públicos, servicios médicos y fuerzas de seguridad.

Dos motores, dos depósitos y dos llaves de contacto

El Citroën 2CV Sahara escondía bajo su sencilla carrocería una configuración prácticamente única. Equipaba dos motores bicilíndricos de 425 centímetros cúbicos refrigerados por aire, uno situado en la parte delantera y otro detrás de los asientos posteriores. Cada propulsor movía su propio eje mediante una caja de cambios independiente.

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Ambas transmisiones estaban sincronizadas y podían manejarse desde una sola palanca. Sin embargo, los motores disponían de sistemas de encendido separados. Esto permitía circular únicamente con el delantero, utilizar el trasero o poner los dos en funcionamiento para disponer de tracción total.

Cada motor desarrollaba alrededor de 12 CV, por lo que la potencia conjunta rondaba los 24 CV en las primeras versiones. No era una cifra espectacular, pero el vehículo apenas pesaba unos 735 kilos. Citroën asegura que podía superar pendientes de más del 40 % sobre arena, una capacidad notable para un coche de su tamaño.

El espacio ocupado por el segundo propulsor obligó a trasladar la rueda de repuesto sobre el capó. Además, contaba con dos depósitos de combustible de 15 litros, instalados debajo de los asientos delanteros y con las bocas de llenado abiertas en las puertas.

Fabricado en Vigo para la Guardia Civil

Entre 1960 y 1966 se construyeron alrededor de 694 unidades del 2CV Sahara. La cifra varía ligeramente en algunas publicaciones históricas, que hablan de 693 ejemplares. De todos ellos, 85 fueron fabricados en la factoría de Citroën en Vigo para la Guardia Civil, según la documentación recopilada por la casa de subastas RM Sotheby’s.

Su reducido tamaño le permitía pasar entre árboles y recorrer caminos estrechos donde otros todoterrenos más voluminosos encontraban mayores dificultades. La carrocería sencilla, el techo de lona y los asientos de tipo hamaca ofrecían pocas comodidades, pero facilitaban las reparaciones y mantenían el peso bajo control.

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Precisamente estas características lo convirtieron en una herramienta especialmente apropiada para patrullar el medio rural español, donde durante aquellos años abundaban las pistas en mal estado y los lugares a los que resultaba difícil llegar con un turismo convencional.

Una antigua unidad de la Guardia Civil, vendida por 132.250 euros

Su complejidad tenía una importante contrapartida: el Sahara costaba aproximadamente el doble que un 2CV convencional. Su producción fue muy limitada y hoy es una de las versiones más buscadas del popular modelo francés.

Una unidad fabricada en Vigo en 1964 para la Guardia Civil fue restaurada después de pasar por varios propietarios y terminó subastándose en Mónaco en 2022. El automóvil alcanzó un precio de 132.250 euros, una cantidad que refleja la extraordinaria cotización que han adquirido estos vehículos.

El interés por esta peculiar máquina vuelve a crecer después de que Citroën confirmara en mayo de 2026 que trabaja en un nuevo modelo inspirado en el espíritu del 2CV, eléctrico, ligero y asequible. La marca ofrecerá más detalles en el Salón del Automóvil de París del próximo mes de octubre. Queda por saber si aquella filosofía sencilla y campera del extraordinario Sahara tendrá cabida en su sucesor.

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