España alberga la mayor población reproductora de aguilucho cenizo (Circus pygargus) de toda la Unión Europea, pero podría perder buena parte de ella durante las próximas dos décadas. Un nuevo estudio científico advierte de que, si se mantienen las condiciones actuales, el número de ejemplares podría reducirse alrededor de un 59% en los próximos 18 años.
Un trabajo científico firmado por Jesús Pinilla y Beatriz Arroyo, del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC–CSIC, UCLM, JCCM) y de SEO/BirdLife acaba de publicarse en la revista científica Ardeola. Sus conclusiones se apoyan en los datos de más de 20.000 nidos monitorizados entre 1987 y 2023 por administraciones autonómicas y organizaciones de conservación de toda España.
Los investigadores han utilizado esta ingente información, acumulada durante más de tres décadas, para estudiar la evolución reproductiva de la especie y proyectar su futuro. El modelo reproduce la caída registrada entre 2006 y 2017, cuando la población española descendió entre un 25% y un 27%, y anticipa una reducción adicional cercana al 59% si no cambian las condiciones.
Cada vez fracasan más nidos antes de que vuelen los pollos
El principal problema no parece encontrarse en el número de pollos que salen adelante dentro de los nidos exitosos. Según explica la síntesis publicada por Ardeola, cuando una pareja consigue completar la reproducción, la cantidad de pollos que vuelan se ha mantenido estable. Lo que ha aumentado es la proporción de nidos que fracasan antes de alcanzar ese momento. Como consecuencia, ha descendido la productividad general de la especie, es decir, el número medio de pollos que consigue sacar adelante cada pareja reproductora.
Los científicos consideran que este aumento del fracaso podría estar relacionado con cosechas cada vez más tempranas y rápidas y otros factores asociados a la intensificación agrícola. El aguilucho cenizo construye sus nidos en el suelo, principalmente dentro de cultivos de cereal, por lo que la entrada de las cosechadoras antes de que los pollos puedan volar puede destruirlos o dejarlos expuestos a depredadores y condiciones ambientales adversas.
A este escenario se suma el cambio climático. Las temperaturas más elevadas durante el periodo reproductor reducen la eficacia de algunas medidas tradicionales de protección, especialmente cuando en los nidos todavía hay huevos o pollos pequeños.
Agricultores y técnicos, imprescindibles para salvar las nidadas
El trabajo diario en el campo demuestra, sin embargo, que la agricultura también forma parte indispensable de la solución. La localización anticipada de los nidos, el aviso a los cosechadores y la coordinación entre propietarios, agricultores, técnicos, agentes medioambientales y gestores de los terrenos permiten proteger numerosas nidadas antes de la siega.
Un ejemplo se encuentra en Andalucía, donde durante la última década se han localizado una media de 626 nidos por campaña y se han estimado alrededor de 528 parejas reproductoras anuales. Según la Junta, la productividad media se sitúa en dos pollos por nido y el éxito reproductor ronda el 51%, lo que apunta a una relativa estabilidad de este núcleo regional.
Durante la campaña de 2026, la Junta contabilizó 28 nidos en ocho municipios de Córdoba. Las labores comenzaron en mayo con la detección de vuelos nupciales, la localización de las puestas y la instalación de cercados y cajas de sombra antes de la cosecha. En el momento de publicar los datos había 31 pollos volando y otros 13 todavía en sus nidos. La propia Administración andaluza destaca que agricultores, cosechadores y propietarios son decisivos cuando retrasan puntualmente la siega, comunican la presencia de las aves o facilitan la entrada de los equipos encargados de protegerlas.
Los científicos piden actuar sobre todo el paisaje agrario
A pesar de estos esfuerzos, los autores consideran que proteger los nidos uno a uno ya no resulta suficiente para invertir la tendencia nacional. Por ello proponen reforzar las actuaciones y trasladarlas a una escala mayor, teniendo en cuenta el conjunto del paisaje cerealista y los cambios experimentados por el calendario agrícola.
La combinación de la caída registrada entre 2006 y 2017 y el descenso proyectado para los siguientes 18 años podría provocar una pérdida acumulada superior al 70% en aproximadamente tres décadas. De acuerdo con los criterios internacionales de la UICN empleados en el estudio, este resultado justificaría revisar la clasificación del aguilucho cenizo y elevarla de «Vulnerable» a «En Peligro».
El artículo científico, titulado Long-Term Decrease in Montagu’s Harrier Circus pygargus Productivity in Spain Explains Recent Population Trends and Predicts Further Decline, puede consultarse mediante el DOI 10.13157/arla.73.2.2026.SI-ra1.
