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Cazadores de seis países europeos ponen en marcha el mayor censo simultáneo de codorniz realizado hasta ahora

Codorniz. © Shutterstock

La codorniz vuelve a situarse en el centro del debate europeo sobre gestión cinegética y conservación. En un momento en el que la Comisión Europea analiza el estado de la especie en medio de la falta de datos concluyentes sobre sus poblaciones, cazadores y gestores de cotos de seis países europeos participarán durante el próximo mes de junio en una iniciativa inédita: el primer censo científico simultáneo de codorniz común realizado a escala continental.

Las denominadas jornadas europeas de monitoreo de la codorniz, bautizadas como European Quail Monitoring Days, se desarrollarán los días 2 y 6 de junio en España, Francia, Italia, Bulgaria, Portugal y Rumanía. El objetivo es recopilar información fiable y homogénea sobre la presencia de esta ave migratoria mediante el método SEC (Seguimiento Específico de Codorniz), diseñado por la Universidad de Barcelona e implantado en España a través del proyecto Coturnix.

La iniciativa nace con vocación de convertirse en una herramienta clave para el conocimiento científico de la especie. Los promotores consideran que los sistemas tradicionales empleados hasta ahora presentan limitaciones importantes a la hora de detectar codornices en el campo debido a las peculiaridades de esta ave, estrechamente ligada a medios agrícolas y con hábitos difíciles de registrar mediante censos convencionales.

Un método para evitar datos erróneos

Según explican desde el proyecto, los métodos pasivos utilizados habitualmente han demostrado infravalorar la presencia real de codornices. La especie pasa buena parte del tiempo oculta entre vegetación densa y presenta además un comportamiento migratorio y sociosexual complejo que dificulta enormemente su detección.

Por ese motivo, el sistema SEC apuesta por un modelo activo y simultáneo de seguimiento, considerado por los investigadores como la mejor fórmula para obtener una fotografía más precisa de las poblaciones. La realización de censos coordinados en varios países y en las mismas fechas permitirá reducir errores derivados de los movimientos continuos de las aves entre territorios.

La intención de los organizadores es que esta experiencia piloto sirva también para extender el modelo de seguimiento a gran escala en Europa durante los próximos años, especialmente a lo largo de las rutas migratorias de la especie. Los datos obtenidos podrían incorporarse tanto a modelos poblacionales como a los sistemas de gestión adaptativa de la caza que actualmente se debaten en el ámbito comunitario.

El proyecto español que ahora mira a Europa

El proyecto Coturnix, impulsado por Mutuasport, Fundación Artemisan y la Real Federación Española de Caza, lleva seis años desarrollando este sistema en España. Actualmente cuenta con 35 zonas de estudio SEC repartidas por distintos puntos del país, aunque sus responsables prevén alcanzar las 45 en los próximos meses.

Desde la organización destacan que el trabajo desarrollado hasta ahora por miles de cazadores españoles ha permitido generar una base científica sólida que ahora despierta interés fuera de nuestras fronteras. La coordinación internacional correrá a cargo de las federaciones de caza de cada país con el apoyo y mediación de la European Federation for Hunting and Conservation (FACE).

Los participantes deberán realizar los censos siguiendo una metodología única y estandarizada elaborada por el equipo científico de Fundación Artemisan. Todo ello previa autorización y bajo supervisión técnica para garantizar la validez de los datos recopilados.

Desde el proyecto Coturnix han querido agradecer «la colaboración desde hace ya seis años de los miles de cazadores españoles que han dado vida a un proyecto que ahora sirve de ejemplo para Europa y que da muestra del compromiso del sector con la conservación y con la ciencia aplicada a la caza».

Además, animan a los cazadores y gestores europeos a sumarse a una iniciativa con la que pretenden que «la información del campo se convierta en ciencia» y que los datos aportados por el sector cinegético sean tenidos en cuenta en los órganos europeos encargados de decidir sobre la gestión futura de especies tan emblemáticas como la codorniz.

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