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Ni ecologistas ni animalistas: los cazadores andaluces dan de beber más de 20 millones de litros a la fauna salvaje cada verano

Un guarda rellena un bebedero de un coto de caza. © Israel Hernández

Cuando el verano convierte buena parte del campo español en un paisaje seco y polvoriento, el agua se transforma en el recurso más valioso para la fauna silvestre. En ese momento del año, lejos de los focos y de cualquier reconocimiento, cientos de sociedades de cazadores dedican jornadas enteras a mantener operativos los bebederos repartidos por sus cotos. Un trabajo que implica transportar agua, reparar instalaciones dañadas y acondicionar puntos de suministro que terminan siendo utilizados por todo tipo de especies.

La última muestra de esa labor la ha compartido la Federación Andaluza de Caza a través de un vídeo difundido en sus redes sociales. Las imágenes muestran a un grupo de cazadores del Club Deportivo Loma Los Tres Cortijos, de Periana (Málaga), dedicando una jornada completa a poner en marcha los bebederos del coto antes de que el verano alcance sus semanas más duras.

En la grabación puede verse cómo varios vehículos llegan al paraje cargados con todo lo necesario para la tarea. Uno de ellos transporta una cuba de agua para rellenar los depósitos, mientras otros llevan bidones, herramientas y materiales para reparar aquellas instalaciones que el paso del tiempo o la fauna hayan deteriorado.

Mucho más que llenar un bebedero

La escena refleja un trabajo que va bastante más allá de echar agua en un depósito. Los cazadores revisan uno por uno los puntos de suministro, limpian los bebederos, sustituyen piezas deterioradas, recolocan aquellos que han sufrido desperfectos y comprueban que todo quede listo para soportar los meses de mayor sequía.

En muchos casos, estas actuaciones se realizan varios fines de semana al año y exigen invertir combustible, horas de trabajo y recursos económicos que salen directamente de las sociedades de cazadores. Son tareas prácticamente invisibles para quienes no pisan el campo, pero esenciales para que numerosas especies encuentren agua cuando arroyos, charcas y pequeñas fuentes desaparecen.

La magnitud de ese esfuerzo queda reflejada en las cifras que maneja la propia Federación Andaluza de Caza. Según un informe al que ha tenido acceso Jara y Sedal, facilitado por la entidad, 1.400 sociedades de cazadores federadas aportan cada verano más de 20 millones de litros de agua a la fauna silvestre mediante el llenado y mantenimiento de 40.000 bebederos y puntos de agua repartidos por los cotos que gestionan en toda Andalucía. Se trata de un trabajo que exige una importante inversión económica, continuos desplazamientos y el esfuerzo voluntario de cientos de clubes y sociedades de cazadores.

No obstante, estas cifras reflejan únicamente la actividad desarrollada por las sociedades integradas en la Federación Andaluza de Caza. En la comunidad existen además más de 7.000 cotos privados, cuyos titulares también mantienen puntos de agua para la fauna durante el verano, por lo que el volumen total de litros aportados por el conjunto del sector cinegético andaluz es, previsiblemente, muy superior.

Una perdiz roja calmando su sed en un punto de agua. © Shutterstock

Junto al vídeo, la Federación Andaluza de Caza resume esa realidad con un mensaje que acompaña las imágenes: «Un verano más, los cazadores al pie del cañón del trabajo diario en el campo para realizar mejoras de hábitats que permitan afrontar el verano a todas las especies. El Club Deportivo «Loma Los Tres Cortijos» de Periana (Málaga) dedicó el domingo a instalar bebederos que, además, aprovecharán el agua de lluvia… Enormes».

Una ayuda que aprovecha toda la fauna

Aunque estos puntos de agua suelen instalarse pensando inicialmente en especies cinegéticas, la realidad es que terminan siendo utilizados por aves insectívoras, pequeños mamíferos, reptiles, anfibios e incluso especies protegidas. Los bebederos se convierten durante el verano en auténticos oasis donde la fauna encuentra un recurso imprescindible para sobrevivir.

No es una labor puntual ni aislada. Se repite cada año en miles de cotos repartidos por toda España y se intensifica precisamente cuando llegan las olas de calor. En muchas ocasiones, los depósitos deben rellenarse varias veces durante el verano debido a las elevadas temperaturas y al consumo constante de agua por parte de los animales.

Las imágenes difundidas por la Federación Andaluza de Caza vuelven a poner rostro a un trabajo que rara vez trasciende fuera del ámbito rural, pero que resulta determinante para conservar la biodiversidad en numerosas zonas donde la sequía hace desaparecer los puntos de agua naturales.

Millones de euros y miles de horas de trabajo

Esta labor tiene además un importante respaldo económico por parte del propio sector cinegético. Según datos difundidos por la Fundación Artemisan, la caza invierte alrededor de 27 millones de euros al año en actuaciones relacionadas con el suministro de agua para la fauna silvestre.

A esa cifra hay que añadir miles de horas de trabajo voluntario realizadas por clubes deportivos, sociedades de cazadores y titulares de cotos que, como ocurre en Periana, organizan jornadas para mantener en funcionamiento una infraestructura que beneficia a todo el ecosistema. Mientras muchos solo ven el resultado final, son estos voluntarios quienes, cada verano, recorren kilómetros de pistas forestales cargando agua, limpiando instalaciones y dejando preparados unos bebederos de los que dependerá la supervivencia de miles de animales durante los meses más secos del año.

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