La caza de aves acuáticas en el Delta del Ebro vuelve a estar en el centro del debate. Siete organizaciones ambientales han reclamado a la Generalitat restricciones para las especies cuyas poblaciones consideran en retroceso. La Federación Catalana de Caza ha respondido este 21 de octubre con una petición: que las decisiones se fundamenten en datos verificables y un diagnóstico completo del problema.
El desencadenante es un comunicado publicado por SEO/BirdLife el 8 de octubre, respaldado por Picampall, GEPEC-EdC, Cory’s, el Institut Català d’Ornitologia, DEPANA e IPCENA–Ecologistes de Catalunya. Las entidades vinculan la presión cinegética con el deterioro de las poblaciones y reclaman una moratoria y la prohibición de cazar especies en declive, junto con la restauración de sus hábitats.
Qué piden los ecologistas y qué modalidades cuestionan
Las organizaciones apoyan su reclamación en un informe de la Generalitat sobre anátidas invernantes y en otro de SEO/BirdLife. Entre las especies que señalan figuran el pato colorado, el silbón europeo, el ánade rabudo, la cerceta común, el ánade friso y la focha común. A su juicio, mantener su aprovechamiento agrava el retroceso y exige medidas urgentes.
También cuestionan las tiradas de luna por el riesgo de confundir especies cinegéticas con protegidas, y el barreig, una modalidad de caza de fochas. En este último caso, sostienen que resulta difícil distinguir la focha común de la moruna. Las acusaciones de falta de selectividad e ilegalidad proceden de las entidades firmantes del comunicado.
Una de las cifras centrales de su campaña requiere precisar su alcance. Aunque el comunicado centra su denuncia en el Delta, su nota metodológica indica que las 46.406 capturas anuales son la media de ocho especies en toda Cataluña entre 2018 y 2024. Por lo tanto, no representan los ejemplares abatidos en este humedal.
La federación reclama analizar también el agua, el alimento y los hábitats
La respuesta federativa rechaza responsabilizar al conjunto de los cazadores y pide aclarar la procedencia, metodología y alcance de las cifras. Defiende que el descenso de las acuáticas exige estudiar también el estado de arrozales y lagunas, los niveles de agua, el alimento disponible y los cambios migratorios. Además, reivindica la contribución de los terrenos cinegéticos al mantenimiento de recursos para las aves durante la invernada.
La entidad rechaza las capturas intencionadas de especies protegidas y reclama investigar individualmente cualquier infracción. También pide incorporar al debate sus seguimientos mensuales y el proyecto Aquaves, dirigido por Fundación Artemisan y financiado por Mutuasport. Su posición admite restricciones sustentadas en evidencias, dentro de una evaluación integral y con participación del sector.
Un trabajo de seguimiento que comenzó en 2019
La participación de los cazadores en los censos del Delta tiene antecedentes. En agosto de 2019 arrancó un proyecto con sociedades locales, la federación, el parque natural y Fundación Artemisan para mejorar el conocimiento de las acuáticas. Incluía estimaciones de abundancia y análisis de productividad y presión cinegética.
En sus resultados, Artemisan consideró compatible la gestión cinegética estudiada con la conservación, aunque señaló especies que requerían especial seguimiento. También identificó cambios en la gestión del agua, la agricultura y las temperaturas como factores que podrían estar modificando el uso del Delta por las aves invernantes. Un antecedente que aporta contexto a la reclamación actual de estudiar el conjunto de las causas.
