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Los cazadores piden que las ayudas por los incendios también sirvan para recuperar la fauna y sus hábitats

Una perdiz roja en un terreno afectado por un incendio. © Israel Hernández

Los graves incendios forestales que están arrasando diferentes puntos de España no solo han destruido viviendas, explotaciones agrarias e infraestructuras. Tras el paso de las llamas quedan también miles de hectáreas de monte calcinadas, animales muertos y poblaciones silvestres que han perdido sus principales zonas de refugio, reproducción y alimentación.

Ante esta situación, Fundación Artemisan ha pedido a las administraciones públicas que las ayudas destinadas a paliar los daños de los incendios incluyan medidas específicas para recuperar la fauna silvestre y sus hábitats. La entidad considera que estas actuaciones deben formar parte de los planes que se aprueben una vez extinguidos los fuegos.

Ayudas para recuperar los montes y la fauna

La organización cinegética recuerda que las consecuencias de un incendio sobre la fauna pueden prolongarse durante años. Además de la mortalidad directa provocada por las llamas y el humo, la desaparición de la cubierta vegetal deja a numerosos animales sin alimento, agua, refugio o lugares adecuados para reproducirse.

© Fundación Artemisan

Por este motivo, Artemisan defiende que los programas de recuperación no se limiten a reparar carreteras, explotaciones, viviendas y otras infraestructuras dañadas. A su juicio, deben incorporar partidas dirigidas a restaurar los montes y favorecer el regreso de la vida silvestre a los terrenos afectados.

Estas ayudas permitirían actuar sobre espacios que necesitarán trabajos continuados durante los próximos meses y años. La recuperación de los ecosistemas calcinados será, según la fundación, una tarea fundamental para evitar que muchas poblaciones de especies silvestres vean comprometida su viabilidad.

El papel de los cazadores tras los incendios

Fundación Artemisan considera que los titulares de los cotos, los gestores cinegéticos y los propios cazadores pueden desempeñar un papel directo en esta recuperación. Se trata de personas que conocen el terreno y que llevan décadas desarrollando actuaciones destinadas a mejorar los hábitats y conservar las poblaciones de fauna.

Según los datos aportados por la entidad, el sector cinegético invierte anualmente más de 288 millones de euros en conservación medioambiental. Entre estos trabajos se encuentran el mantenimiento de caminos y tiraderos, las podas, los resalveos, las reforestaciones y la creación o conservación de cortafuegos.

A estas actuaciones se suman la instalación y mantenimiento de puntos de agua y alimentación, así como las siembras destinadas a la fauna silvestre. Muchas de estas medidas pueden resultar especialmente necesarias después de un gran incendio, cuando los animales que han sobrevivido encuentran enormes dificultades para permanecer en el territorio.

Cazadores andaluces llevando comida a los animales tras un incendio en Grazalema. © FAC

Colaboración entre administraciones y cotos

La fundación pide que las ayudas públicas reconozcan esta labor y permitan que los gestores cinegéticos participen activamente en los planes de restauración. Su propuesta pasa por impulsar fórmulas de colaboración público-privada que aprovechen tanto el conocimiento técnico del sector como su presencia permanente sobre el terreno.

De este modo, los cazadores y titulares de cotos podrían intervenir en el diseño de las actuaciones y participar directamente en los trabajos destinados a acelerar la recuperación de los espacios quemados y de las especies que los habitaban.

Artemisan también ha trasladado su solidaridad a los vecinos, agricultores, ganaderos, gestores de cotos, cazadores y demás habitantes del medio rural afectados por los incendios. Asimismo, ha reconocido la labor de los equipos de extinción, que llevan semanas trabajando y arriesgando sus vidas frente a las llamas.

Por último, la entidad ha insistido en la necesidad de desarrollar un nuevo Plan Forestal Nacional que refuerce la prevención y permita afrontar unos incendios que están causando daños cada vez más graves en los montes españoles.

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