Las sociedades de cazadores federadas de Andalucía invierten cada verano más de cinco millones de euros en proporcionar agua y alimento a la fauna silvestre durante los meses en los que las altas temperaturas y la escasez de recursos golpean con mayor dureza al campo. Así lo refleja un estudio realizado por la Federación Andaluza de Caza (FAC), que ha cuantificado por primera vez el alcance económico y material de estas actuaciones.
El trabajo se desarrolló entre el 15 de junio y el 15 de septiembre de 2025 y contó con la participación de 726 de las 1.400 sociedades adscritas a la Federación. Los datos recopilados muestran que los cazadores andaluces destinan cada verano más de 20 millones de litros de agua y cerca de 3.000 toneladas de alimento al mantenimiento de la fauna.
En concreto, las sociedades aportaron 20.148.800 litros de agua para abastecer 40.096 bebederos y puntos de suministro distribuidos por los cotos. A ello se sumaron 2.837.800 kilos de maíz, avena, trigo, alfalfa y otros alimentos, repartidos a través de 28.504 comederos.
Más de 2,8 millones de euros destinados al agua
El abastecimiento de los bebederos representa una parte importante de este esfuerzo. Según el estudio, la adquisición y el transporte del agua supusieron un gasto de 402.960 euros, mientras que la compra de recipientes y la instalación de puntos de suministro suplementarios requirieron otros 2.405.760 euros. En conjunto, la inversión destinada a garantizar agua a los animales durante el verano ascendió a 2.808.720 euros.
Estas cantidades adquieren una especial relevancia durante los periodos prolongados de sequía y calor, cuando numerosos arroyos, charcas y manantiales desaparecen o reducen considerablemente su caudal. El mantenimiento de miles de puntos de agua permite que la fauna encuentre recursos repartidos por el territorio y evita que tenga que recorrer grandes distancias para beber.
La alimentación representa otro de los grandes capítulos de gasto. La compra de maíz, avena, trigo o alfalfa destinada principalmente a la fauna cinegética menor alcanzó los 1.702.680 euros, una cifra que no incluye los costes de transporte. A esta cantidad deben añadirse los 855.120 euros invertidos en comederos, por lo que el desembolso total en este apartado se elevó a 2.557.800 euros.
Ocho de cada diez especies beneficiadas no son cinegéticas
La FAC subraya que estas actuaciones son sufragadas íntegramente por los propios cazadores. Además de asumir la compra del agua, el alimento y los materiales, los miembros de las sociedades se encargan de instalar, llenar, revisar y mantener los comederos y bebederos durante todo el verano.
Este trabajo se completa con la realización de siembras específicas que proporcionan alimento y refugio a numerosas especies. Sus beneficios no se limitan a las especies cinegéticas. Un estudio del Departamento de Zoología de la Universidad de Córdoba concluyó que el 80 % de las especies que utilizan los puntos de suplementación instalados por las sociedades de caza no son cazables. Entre sus usuarios se encuentran animales protegidos e incluso insectos polinizadores.
El presidente de la Federación Andaluza de Caza, José María Mancheño, ha recordado que detrás de las cifras existe también una dedicación personal difícil de cuantificar. «Las actuaciones son realizadas por guardas de coto, de manera principal, y también por directivos y socios de las sociedades. Es una labor que no está suficientemente reconocida ni apoyada por las administraciones. De hecho, no existen líneas de financiación pública o ayudas para estos trabajos», ha señalado.
Mancheño ha destacado que la aportación de los cazadores no se limita, por tanto, a sufragar las actuaciones, sino que comprende también miles de horas de trabajo, desplazamientos y mantenimiento. Un esfuerzo que cada verano permite sostener una extensa red de puntos de agua, comederos y siembras de la que se beneficia el conjunto de la fauna silvestre andaluza.
