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Un cazador practica una maniobra de reanimación a un ciervo que estaba a punto de morir asfixiado

El cazador trata de reanimar al ciervo como puede. © Instagram

El suceso, grabado en un entorno forestal y difundido en redes sociales, refleja una escena tan tensa como poco habitual. Un joven ciervo había quedado atrapado por la cabeza en un vallado, con las patas suspendidas en el aire y signos evidentes de asfixia. La rápida actuación de un cazador que pasaba por la zona evitó un desenlace fatal.

Según se aprecia en las imágenes, el animal había introducido la cabeza en uno de los cuadrados de la malla y, al forcejear, quedó colgado sin poder apoyarse en el suelo. Una situación crítica que, de prolongarse unos minutos más, habría acabado con su vida por agotamiento o falta de oxígeno.

El cazador, consciente de la urgencia, no duda en intervenir. Primero se aproxima con cautela y, tras comprobar que el ciervo apenas reacciona, decide actuar sin perder un segundo.

Una liberación contrarreloj

Con un movimiento rápido, el hombre se echa el cuerpo del animal al hombro para aliviar la presión y consigue sacar la cabeza del vallado como puede. Una vez liberado, deposita al ciervo en el suelo, pero el animal permanece inmóvil, sin apenas signos de respiración.

Es entonces cuando la escena da un giro aún más sorprendente. Al comprobar que el ciervo no reacciona, el cazador inicia una maniobra de reanimación improvisada. Primero presiona con ambas manos la zona del pecho, intentando estimular la respiración.

Tras unos segundos sin respuesta, se inclina sobre el animal y comienza a practicarle el conocido boca a boca, tratando de introducir aire en los pulmones del ciervo. El tiempo pasa lentamente y la tensión es máxima.

El momento en que todo cambia

En un intento más por ayudarle, el cazador también eleva las patas traseras del animal para favorecer que la sangre llegue a la cabeza. Son instantes críticos, en los que el joven ciervo parece a punto de morir.

Finalmente, cuando todo apunta a un desenlace fatal, el animal comienza a tomar aire. Primero de forma débil, casi imperceptible, y después con respiraciones algo más profundas. Poco a poco, el ciervo va recuperando el tono muscular.

El hombre intenta entonces incorporarlo con cuidado. Tras unos segundos de vacilación, el ciervo logra ponerse en pie y, aún algo aturdido, se aleja corriendo hasta perderse entre la vegetación.

Un final feliz para una historia que ha generado numerosas reacciones en redes sociales y que vuelve a desmostrar que los cazadores aman la naturaleza y los animales que en ella habitan.

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