El incendio de las Peñas de Riglos (Huesca) ha dejado miles de hectáreas calcinadas, pueblos evacuados y una profunda herida en el medio rural aragonés. Javier Betrán, cazador de La Jacetania desde niño, ha sido uno de los vecinos que se quedó sobre el terreno para ayudar a frenar las llamas y proteger Santa Cruz de la Serós.
En una entrevista concedida a El Periódico de Aragón, Betrán ha relatado cómo vivió el avance del fuego «desde dentro». Durante aquellas jornadas, los habitantes de la zona pusieron a disposición de los equipos de extinción sus vehículos, sus herramientas y, sobre todo, el conocimiento acumulado durante años recorriendo el monte.
«Hemos estado 24 horas, día y noche sin salir de allí. Lo hemos vivido desde dentro», explica el cazador al citado medio. Antes de que las llamas alcanzaran algunos de los puntos más delicados, vecinos de los valles de Hecho y Ansó trabajaron en la apertura de cortafuegos guiados por cazadores que conocían el terreno.
Cazadores que conocían cada pista y cada toma de agua
Betrán y otros voluntarios se instalaron en la casa de un amigo en Santa Cruz de la Serós. En diferentes localidades les facilitaron carros con autobombas y mangueras que podían enganchar a los vehículos para llevar agua hasta las zonas amenazadas. El conocimiento del territorio permitió acortar los desplazamientos. Los voluntarios sabían, por ejemplo, que antes del monasterio nuevo de San Juan de la Peña había un aljibe en el que podían cargar agua sin tener que regresar continuamente al pueblo.
«Somos conocedores de la zona y sabemos qué senderos llevan por un lado, por otro. Nos han pedido ayuda y hemos colaborado con ellos lo que se ha podido», señala Betrán. También destaca el trabajo conjunto con los profesionales de la extinción, aunque reconoce que coordinar a cientos de personas en una situación límite no siempre resultó sencillo.
El cazador recuerda que las pistas forestales se encontraban en muchos casos en un estado complicado. Según explica, el trabajo realizado posteriormente por los bulldozers permitió recuperar accesos que prácticamente se habían perdido.
Los chillidos de los animales atrapados por las llamas
Más allá de la destrucción de la masa forestal, el incendio también ha golpeado duramente a la fauna. Betrán considera que muchos corzos y jabalíes habrán conseguido escapar hacia terrenos y cotos próximos, pero otros animales quedaron atrapados por la velocidad y la intensidad del fuego.
El testimonio más estremecedor procede de Arbués. «El pasado miércoles estuvo muy complicada la cosa en Arbués y amigos que estaban apagando el fuego escuchaban chillar a los jabalíes desde el interior de los barrancos», relata en declaraciones recogidas por El Periódico de Aragón. «Se estarían abrasando», añade.
Los animales de menor tamaño, como reptiles e insectos, habrían tenido todavía menos posibilidades de escapar. El cazador cree que muchos de ellos desaparecieron bajo las llamas antes de encontrar una salida.
Agricultores y ganaderos se dejaron el dinero y los vehículos
Betrán pone también en valor la entrega de agricultores, ganaderos y vecinos. Durante los momentos más críticos, los helicópteros cargaban agua en la piscina de Santa Cruz de la Serós mientras tractores y cubas bajaban hasta el río Aragón para continuar combatiendo el incendio.
«Son personas que han dormido dos o tres horas por día. Es una barbaridad, se me encoge el corazón de pensar en la disposición que ha habido», afirma. Algunos voluntarios rompieron tractores, cubas y aperos, mientras otros llegaron a gastar alrededor de 2.000 euros de su propio bolsillo en combustible. «Lo que se ha puesto es corazón», resume.
Tras lo ocurrido, Betrán pide una reflexión sobre el estado del monte y su gestión. «Sentimos que hay una sobreprotección desmesurada, sobre todo en cuanto a la flora, que lleva a que esto sea un polvorín», sostiene. También lamenta la falta de ganado, cuya presencia contribuye a mantener limpia la vegetación.
Ahora le preocupa qué sucederá con las explotaciones ganaderas y con unos montes en los que el pastoreo estará limitado después del incendio. «Llegará la primavera y brotará todo, y ese será momento de mantenerlo con ganado para que no vuelva a pasar lo que ha pasado», concluye.
