Quién lleva años en el campo lo sabe: la caza no empieza cuando se carga el arma ni termina cuando se recoge la pieza. La caza es observar, entender el monte, conocer a los animales y respetar los tiempos del campo. Es madrugar, leer rastros, interpretar querencias y asumir que sin gestión no hay futuro.
Para muchos cazadores, la caza no es solo una afición. Es una forma de entender el campo, de respetar el monte, de conocer la fauna y de asumir una responsabilidad directa sobre el medio rural. Madrugar, leer rastros, observar animales, interpretar querencias y cuidar el territorio forman parte de algo más profundo que una simple jornada de caza.
Por eso, cada vez más cazadores se hacen una pregunta lógica: Sí me apasiona la caza y el campo, ¿por qué no convertir esa vocación en mi trabajo? La respuesta existe y tiene nombre propio: Guarda Rural de Caza.
El Guarda Rural de Caza: la evolución natural del cazador
El Guarda Rural de Caza es un profesional del territorio. No solo vigila: gestiona, protege y equilibra. Para un cazador, es una salida natural, porque ya parte con conocimientos fundamentales: entiende el comportamiento de las especies. Conoce el terreno y sus ciclos. Respeta la caza como herramienta de gestión. Sabe que conservar es intervenir con criterio.
Ser Guarda Rural de Caza no es dejar de cazar, es darle a la caza una dimensión profesional y de servicio público.
Un trabajo necesario para que el campo siga vivo
El abandono del medio rural no se combate con discursos, se combate con empleo real ligado al territorio. Y el Guarda Rural de Caza es una de las figuras más eficaces para fijar población, proteger recursos y garantizar el futuro del campo.
Las comunidades autónomas y diputaciones provinciales lo saben, y por eso están impulsando ayudas económicas específicas para la contratación de Guardas Rurales de Caza, entendiendo que: reducen daños agrícolas y ganaderos. Previenen incendios. Aumentan la seguridad. Protegen el patrimonio natural y productivo.
Invertir en vigilancia rural es invertir en alimentación, medio ambiente y futuro.
Una figura al servicio de todo el mundo rural
El Guarda Rural de Caza no trabaja solo para la caza. Su labor beneficia a todos los que viven del campo y del territorio: agricultores, ganaderos, apicultores, propietarios forestales, ayuntamientos, cooperativas, cotos de caza…
Todos ellos tienen algo que proteger. Y todos necesitan presencia, vigilancia y conocimiento del terreno. Porque conviene recordarlo: sin el mundo rural, la ciudad no come.
Qué estudiar para ser Guarda Rural de Caza
Si quieres dar el paso y convertir tu vocación en profesión, estos son los pasos clave.
Primero es obligatorio realizar un curso homologado de Guarda Rural en un centro autorizado y superar las pruebas oficiales del Ministerio del Interior, obteniendo la Tarjeta de Identidad Profesional (TIP).
Una vez habilitado, se cursa la especialidad de Guarda Rural de Caza, que capacita para: vigilancia de cotos, control cinegético, protección de fauna silvestre y apoyo en controles poblacionales, como el caso del jabalí.
Además, hay formación que suma puntos: legislación cinegética y medioambiental, gestión de fauna silvestre, prevención de incendios forestales, primeros auxilios, orientación y GPS. El cazador parte con ventaja: ya conoce el campo.
Salidas laborales reales del Guarda Rural de Caza
El Guarda Rural de Caza es una figura versátil y demandada. Puede trabajar para: cotos de caza (privados, sociales o intensivos), ayuntamientos y entidades locales, mancomunidades rurales, cooperativas agrícolas, cooperativas ganaderas, apicultores (protección de colmenares), comunidades de regantes, fincas rústicas y patrimonio natural público o privado, además de realizar proyectos de prevención de incendios y vigilancia ambiental.
Además, varios de estos actores pueden unirse para contratar un Guarda Rural de Caza, compartiendo costes y beneficiándose todos de su trabajo.
Con las ayudas autonómicas y provinciales, esta figura se convierte en una solución real contra el éxodo rural.
Una profesión con valores
Ser Guarda Rural de Caza no es solo un empleo. Es compromiso con el territorio, vocación de servicio, conocimiento del medio y defensa del mundo rural.
Es la evolución natural del cazador que entiende que cazar también es conservar.
Por lo tanto, si eres cazador, amas el campo y quieres que tu pasión tenga un impacto real, ser Guarda Rural de Caza es una salida profesional con presente y futuro.
Porque proteger el campo es proteger la caza. Porque sin campo no hay alimentos. Y porque cuando el mundo rural se cuida, gana toda la sociedad.
Víctor Villalobos, Responsable Sector Guardas Rurales. FTSP-USO ANDALUCÍA.
