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Ni escopeta, ni perro: un cazador cántabro logra hacer un doblete de codornices con sus propias manos 

© Facebook

La muestra de un buen perro puede regalar escenas difíciles de olvidar, incluso cuando no termina con un disparo. Es lo que les ha ocurrido a dos cazadores durante una jornada tras las codornices: sus perros inmovilizaron a dos aves con tanta firmeza que uno de ellos pudo acercarse, tumbarse sobre el rastrojo y atraparlas con sus propias manos.

La escena fue compartida en Facebook por Rafael López Pelayo, responsable del afijo cántabro Toranpas Setters, acompañada de una frase que resume lo sucedido: «Un vídeo para ver, todo no es matar». La grabación se ha difundido ampliamente y acumula miles de reacciones por el desenlace elegido por sus protagonistas.

Dos codornices completamente inmóviles ante los perros

Al comienzo del vídeo publicado en Facebook, uno de los cazadores distingue perfectamente una codorniz agazapada entre la paja, mientras su compañero es incapaz de localizarla pese a tenerla a apenas cuatro metros. «Mírala allí adelante», insiste el primero. «¡Yo soy incapaz de verla!», responde el otro.

Segundos después descubren que no hay una, sino dos codornices ocultas en el rastrojo. Los hombres creen que una de ellas es adulta y la otra un pollo, por lo que acuerdan que no deben disparar sobre la más pequeña. Sin embargo, conforme observan mejor a las aves, las dudas aumentan y finalmente descartan utilizar la escopeta.

La confianza de las codornices en su camuflaje y la firmeza con la que aguantan la presencia de los perros permiten que uno de los cazadores se acerque todavía más. Antes de hacerlo, su compañero le pide que descargue el arma: «Quita cartucho». Después, el hombre se tumba sobre el terreno y se lanza hacia las aves.

Las atrapa con la mano y las devuelve al campo

Para sorpresa de ambos, consigue capturarla sin que llegue a emprender el vuelo. Poco después repite la maniobra con la segunda. «¡Fenómeno!», exclama entre risas el hombre que graba la escena. «¡Cago en…, que no hace falta escopeta! Ahora las vamos a soltar, ¿eh?», añade.

Aunque inicialmente bromean con la posibilidad de llevar una de las codornices al vecino, enseguida reparan en que las dos parecen ser jóvenes. «No, no, que son pollos los dos. Nada, suéltalos. Libertad. Venga», decide uno de ellos. Los animales son entonces liberados de nuevo en el mismo campo.

El vídeo termina con una reflexión que explica por qué la escena ha provocado tantos comentarios entre cazadores. «Pero ya no sé a qué venimos, ¿si a cazar o a qué venimos ya?», pregunta uno. «A disfrutar, que esto es lo más bonito de la caza», responde su compañero.

Una escena aplaudida por miles de aficionados

La decisión de no disparar y devolver inmediatamente las dos codornices al campo ha sido muy celebrada en la publicación. «Esto es disfrutar de una salida de caza, más que si las dispararas; estas las recordarás siempre», escribe uno de los usuarios. Otro resume lo ocurrido con una frase: «No todo es matar».

Otros aficionados destacan tanto el comportamiento de los cazadores como el trabajo de los perros, capaces de mantener las aves inmóviles hasta que sus dueños llegaron a tenerlas delante. Una muestra excepcional que terminó sin disparos, pero dejó una de esas imágenes que permanecen en la memoria durante mucho más tiempo que muchas perchas.

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