Icono del sitio Revista Jara y Sedal

Cazan un jabalí vakamulo de 137 kilos en una batida en Galicia

El cazador junto al jabalí. © J. D. A.

Hay batidas que se recuerdan por el número de piezas y otras que quedan grabadas por un único lance. El sábado 10 de octubre, en Chandrexa de Queixa (Ourense), Javier Dasilva vivió de las segundas. Integrante de la cuadrilla Os do Champán, abatió un jabalí que, según el relato que el propio cazador envió a esta revista, alcanzó los 137 kilos en la báscula, un peso que convirtió al animal en el protagonista indiscutible de la jornada.

La cuadrilla había elegido una mancha con numerosas señales de presencia de jabalí, y las expectativas se dispararon en cuanto soltaron los perros. No hizo falta esperar mucho: en pocos minutos los ladridos ya resonaban entre la espesura y varios ejemplares empezaron a moverse, dejando claro que el monte, esa mañana, estaba vivo.

El aviso que cambió el lance

Dentro de la mancha, con la vegetación cerrada limitando su campo de visión, Javier no podía ver lo que se movía más allá de unos metros. Fue su padre quien, apostado en un punto alto sobre unas piedras, distinguió al jabalí avanzando hacia la posición de su hijo y empezó a hacerle señas para advertirle.

El animal, sin embargo, también detectó la presencia del cazador y cambió de rumbo, alterando por completo el desarrollo del lance. Javier tuvo que reorientarse, buscar un punto desde el que dominar mejor el terreno y, durante unos segundos que se hicieron eternos, perder y recuperar la referencia del jabalí entre la distancia y la maleza. Finalmente volvió a localizarlo, esta vez a unos 170 metros, y apenas dispuso de tiempo para efectuar dos disparos. El jabalí cayó en el acto.

La sorpresa llegó después, al acercarse al animal y comprobar sus dimensiones. Lo que a simple vista ya parecía un ejemplar fuera de lo común, la báscula lo confirmó: 137 kilos, un peso que avala el término con el que los cazadores suelen referirse a estos machos corpulentos y de edad avanzada: ‘vakamulo’.

El cazador con el gran jabalí. © J. D. A.

El trabajo de los perros y la cuadrilla

Nada de esto habría sido posible sin la labor previa de los perros, cuya función en una batida consiste precisamente en recorrer la mancha, levantar a los animales encamados y dirigir su movimiento hacia las líneas de puestos donde esperan los cazadores. Es un trabajo que exige coordinación constante entre los perreros y los puestos, y que en este caso se tradujo en un monte especialmente activo desde los primeros compases de la mañana.

La batida continuó tras el lance de Javier, y al finalizar la jornada el balance de la cuadrilla Os do Champán ascendió a cinco jabalíes abatidos. Una cifra que habla de una mañana productiva, aunque ninguno de los otros cuatro ejemplares restó protagonismo al gran macareno de 137 kilos, cuyo recuerdo quedará asociado para siempre a las señas de un padre desde lo alto de unas piedras.

Los colmillos del gran animal colocados ya en una tabla. © J. D. A.

Un peso notable, pero no inédito en Galicia

Los 137 kilos sitúan al jabalí de Chandrexa de Queixa entre los ejemplares grandes de la temporada, aunque la provincia de Ourense y el resto de Galicia han registrado capturas de mayor volumen en los últimos años. En la Ribeira Sacra orensana, zona conocida por sus grandes’ vakamulos’ —jabalíes que debido al abandono de fincas y a la abundancia de castaña pueden alcanzar hasta los 180 kilos—, se ha cazado en más de una ocasión un ejemplar de 160 kilos. En la provincia de A Coruña, por su parte, se recuerdan piezas tan señaladas como un jabalí de 193,2 kilos cazado en Arteixo en 2019 o otro de 164,5 kilos cobrado en Rianxo. Son antecedentes que dan contexto a la magnitud de estos animales en el noroeste peninsular, pero no restan ni un gramo de mérito al lance vivido por Javier Dasilva, resuelto en apenas unos segundos y con la distancia y la espesura jugando en su contra.

La jornada se desarrolló dentro del calendario vigente para la caza mayor en Galicia. La resolución de la Xunta para la temporada 2026/2027 fija que, en terrenos de régimen cinegético especial, el jabalí puede cazarse en batida, montería y espera los jueves, sábados, domingos y festivos desde el 15 de agosto de 2026 hasta el 28 de febrero de 2027, un marco en el que encaja la batida del sábado 10 de octubre protagonizada por Os do Champán.

Entre el trabajo de los perros, las indicaciones de un padre que no perdió de vista al animal y la reacción de un hijo que supo mantener la calma pese a la distancia y la vegetación, el gran macareno de Chandrexa de Queixa ha pasado ya a formar parte de las historias que se cuentan en esta cuadrilla ourensana cada vez que alguien recuerda las grandes batidas del otoño.

Salir de la versión móvil