Cataluña ha dado un paso más en su estrategia frente a la peste porcina africana (PPA) con la aprobación de un nuevo programa específico que se desplegará entre 2026 y 2028. La medida llega en un momento clave, con el objetivo de frenar la expansión del virus en la población de jabalíes y evitar su impacto en el sector porcino, uno de los pilares ganaderos de la región.
El plan contempla una combinación de refuerzo humano y medios especializados sobre el terreno. Por un lado, la administración autonómica prevé la incorporación de 30 profesionales de distintos perfiles. Por otro, se ampliará la capacidad operativa con la entrada de nuevos equipos caninos entrenados para localizar restos de fauna infectada, una herramienta que ha demostrado ser especialmente eficaz.
La estrategia diseñada por el Govern tiene un objetivo claro: lograr la erradicación completa del virus en la fauna silvestre. Para ello, se establece como referencia alcanzar un periodo de 12 meses consecutivos sin detectar ningún caso positivo de PPA.
Además, se plantea una reducción de la densidad de jabalíes en las zonas afectadas hasta situarla en un ejemplar por kilómetro cuadrado o en niveles considerados aceptables por la Unión Europea. Esta medida se aplicará dentro de un radio de 20 kilómetros desde el punto donde se detectó el primer positivo.
Refuerzo técnico y operativo sobre el terreno
El programa prevé la contratación de 30 personas que se incorporarán de forma temporal para ejecutar las distintas líneas de actuación. Entre ellos habrá veterinarios, geógrafos, técnicos de gestión y personal administrativo, encargados de coordinar, analizar y aplicar las medidas de control.
Este refuerzo permitirá mejorar tanto la vigilancia sanitaria como la planificación de las actuaciones sobre el terreno. La combinación de perfiles técnicos y administrativos busca agilizar la respuesta ante posibles brotes y garantizar un seguimiento continuo de la evolución del virus.
Paralelamente, el cuerpo de Agents Rurals reforzará su despliegue con la incorporación de cuatro nuevos binomios caninos procedentes de empresas especializadas. Estos equipos se suman a las tres unidades ya existentes del Grupo Especial Canino (GEK9), que trabajan en la detección de restos biológicos de fauna.
El papel clave de los perros en la detección
La incorporación de estos nuevos equipos permitirá ampliar de forma notable la capacidad de localización de cadáveres de jabalí, especialmente en zonas de vegetación densa o de difícil acceso, donde la visibilidad es limitada y los métodos tradicionales resultan menos eficaces.
El uso de perros en este tipo de trabajos se ha consolidado como una herramienta de alto rendimiento. Según los datos manejados por la administración, estos animales son capaces de localizar hasta el 90% de los casos positivos, lo que supone una mejora significativa en la detección precoz del virus.
Además, se trata de un sistema no invasivo que evita alterar el comportamiento de la fauna silvestre, reduciendo así el riesgo de dispersión del virus. Este enfoque permite actuar con mayor precisión y rapidez, factores clave para contener la enfermedad y evitar su propagación.
