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Castilla y León cambia las normas y permite el uso de visores térmicos montados sobre el rifle para cazar jabalíes en espera

Una cazadora muestra un visor térmico montado en un rifle. © Israel Hernández

Castilla y León ha dado el paso que muchos cazadores esperaban desde el anuncio realizado por la Junta en julio: permitir el uso de visores térmicos montados en el rifle durante las esperas nocturnas de jabalí. La autorización figura expresamente en la Orden AGR/962/2026, publicada este martes, 29 de septiembre, en el Boletín Oficial de Castilla y León (BOCyL). Entrará en vigor mañana, 30 de septiembre, y establece las condiciones para utilizar estos equipos durante la actividad cinegética.

La novedad está en el apartado segundo.2 de la orden. Para la caza del jabalí en la modalidad de aguardo o espera, fuera del periodo comprendido entre una hora antes de la salida del sol y una hora después de su puesta, permite el transporte, la tenencia y el empleo de los dispositivos regulados, incluidos los térmicos, «se encuentren o no acoplados o montados en el arma durante la acción de caza». La redacción despeja la duda que había dejado el anuncio de la Consejería: en una espera nocturna al jabalí sí podrá utilizarse un visor térmico instalado en el rifle.

Apartado segundo.2 de la Orden AGR/962/2026 en el que se especifica. © BOCYL

Una autorización general, sin comarcas señaladas en la orden

El alcance territorial es otro de los puntos importantes. La Orden AGR/962/2026 no delimita comarcas, municipios ni zonas especiales para aplicar esta autorización. Regula su uso en Castilla y León para la modalidad y especie indicadas, dentro de las condiciones que fija su propio texto. No exige que el coto esté declarado zona de emergencia cinegética ni vincula, con carácter general, cada espera nocturna a un expediente previo por daños agrícolas.

Eso no significa que cualquier cazador pueda colocar el dispositivo en su rifle y salir a esperar jabalíes sin más trámites. La autorización general de la orden se refiere al medio auxiliar; la acción de caza debe ajustarse a las demás reglas aplicables y, además, el apartado tercero.a) exige una autorización nominativa emitida por el titular cinegético o su representante legal para transportar, tener y emplear estos dispositivos durante la acción de caza. La Junta indica que habrá un modelo disponible en el apartado de Caza de su página web.

La propia exposición de motivos sitúa la medida en la actividad cinegética ordinaria. La Consejería argumenta que estos aparatos pueden facilitar las capturas previstas en los planes cinegéticos y mejorar la eficacia de la caza, bajo la supervisión y autorización del titular cinegético. Entre las razones que ofrece para aprobar la orden figuran los daños causados por ungulados, los accidentes de circulación y los riesgos sanitarios derivados de la interacción entre fauna silvestre, ganado y personas.

El visor montado en el arma, solo de noche y para jabalí en espera

La autorización para montar el dispositivo en el rifle tiene unos límites precisos. El apartado segundo.2 se refiere exclusivamente al jabalí, en la modalidad de aguardo o espera, y únicamente fuera del horario que va desde una hora antes de la salida del sol hasta una hora después de su puesta. Es en ese tramo nocturno cuando el visor podrá ir acoplado al arma.

Durante el horario comprendido entre una hora antes del amanecer y una hora después del ocaso se aplica otra regla. El apartado segundo.1 permite utilizar los dispositivos para cazar jabalí, ciervo, corzo, gamo y muflón, tanto en rececho como en aguardo o espera, pero impone que no estén acoplados ni montados en el arma durante la acción de caza. En esas circunstancias, el equipo podrá emplearse separado del rifle para observar y localizar animales, sin convertirse en el visor de puntería del arma.

La diferencia entre ambos apartados resulta decisiva. Un cazador que receche un corzo podrá utilizar un dispositivo térmico independiente dentro del horario establecido, con la autorización nominativa exigida. No podrá llevarlo montado en el rifle. Del mismo modo, la orden no autoriza el visor térmico acoplado para un rececho de jabalí: esa posibilidad queda circunscrita a sus esperas nocturnas.

Tampoco amplía la caza nocturna con estos aparatos al resto de especies mencionadas. La previsión para ciervo, corzo, gamo y muflón se limita al horario del apartado segundo.1 y exige que el dispositivo permanezca separado del arma. La habilitación específica para utilizarlo montado durante la noche aparece solo en el segundo.2 y se refiere al jabalí.

La imagen térmica no basta para efectuar el disparo

La orden incorpora una condición de seguridad que seguirá siendo obligatoria incluso cuando el visor esté legalmente instalado en el rifle. Según el apartado tercero.b), el cazador no podrá disparar basándose exclusivamente en la señal térmica o en la imagen que muestre el dispositivo. Antes deberá identificar la especie cinegética y comprobar que el ejemplar se ajusta a las condiciones de su autorización de caza.

El texto remite expresamente al artículo 50.a).4.º de la Ley 4/2021, relativo al reconocimiento de la especie, la edad o el sexo cuando corresponda. Por tanto, ver una silueta o una fuente de calor a través del equipo no exime de identificar correctamente el animal ni de respetar las condiciones establecidas para su aprovechamiento.

La norma regula también qué hacer con el dispositivo cuando su uso no esté permitido. Conforme al apartado tercero.c), fuera de los supuestos y horarios autorizados deberá permanecer apagado y dentro de su funda. Si se transporta en un vehículo a motor, tendrá que situarse fuera del alcance inmediato del conductor y de los pasajeros.

Prohibidos en monterías, ganchos y caza menor

Aunque la medida facilita las esperas nocturnas de jabalí, no se extiende a todas las formas de caza. El apartado segundo.3 prohíbe el transporte, la tenencia y el empleo de los dispositivos regulados para practicar caza menor, para cazar cabra montés o rebeco, y en las modalidades de montería, gancho, al salto o en mano, con independencia de la especie.

Así, el hecho de que el jabalí figure entre las especies autorizadas no permite utilizar un visor térmico en una montería o un gancho. La modalidad importa tanto como la especie y el horario. La orden advierte, además, de que incumplir sus obligaciones podrá constituir una infracción administrativa, conforme a los artículos 84.17 y 85.19 de la Ley de Caza de Castilla y León.

Con esta publicación, la Junta concreta el anuncio que realizó en julio y resuelve su principal incógnita. El visor térmico montado en el rifle queda autorizado para las esperas nocturnas de jabalí en Castilla y León, sin una restricción territorial a determinadas comarcas en esta orden, siempre que el cazador disponga de la autorización nominativa del titular cinegético y cumpla las condiciones de identificación, modalidad y horario establecidas.

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